Las guías ISCAID 2025 sobre las piodermas caninas

Share DermaVet Insights ;-)

La pioderma canina es una infección bacteriana de la piel, debida en la mayoría de los casos a Staphylococcus pseudintermedius, un comensal del perro. Se clasifica según la profundidad de la infección en pioderma de superficie, superficial o profunda, y figura entre las primeras causas de prescripción de antimicrobianos en el perro.

Esta frecuencia da a la piel un lugar aparte en la lucha contra la resistencia a los antibióticos, porque los estafilococos del perro y sus genes de resistencia pueden pasar al ser humano. Además, la piel se puede muestrear y tratar desde el exterior. Por tanto, el antiséptico puede a menudo sustituir al antibiótico por vía sistémica. Las guías publicadas en 2025 por la International Society for Companion Animal Infectious Diseases (ISCAID) abarcan por primera vez las tres profundidades de pioderma y acortan claramente la duración de los tratamientos. Nuestra colega Anette Loeffler las presentó en dos conferencias del 35.º Congreso Europeo de Dermatología Veterinaria (ESVD-ECVD-ISVD, Bilbao, 11 al 13 de septiembre de 2025): una sobre la necesidad real y la duración de la antibioterapia, la otra sobre las propias guías.

1 La verdadera necesidad de antimicrobianos sistémicos

1.1 Reducir su uso

Los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) estadounidenses han hecho de la resistencia a los antibióticos su primera prioridad, con el objetivo de reducir la tasa anual de dispensación de antibióticos en consulta externa.

Las guías de uso de antimicrobianos persiguen dos fines: un buen resultado para el paciente y un uso juicioso de estos medicamentos. Se basan en la literatura en la medida de lo posible, y después cubren las lagunas con la experiencia y el consenso.

A diferencia del internista, el dermatólogo puede sustituir el antimicrobiano sistémico por un tópico. Los ensayos confirman que el tópico puede sustituir con buen criterio al tratamiento sistémico. Por ello, las guías otorgan al tratamiento tópico la fuerza máxima, indicada como A, en las piodermas de superficie y superficiales. El tópico alcanza bien el folículo: un estudio ex vivo del equipo de la Dra. Loeffler, con una suspensión de ácido fusídico a 10 mg/g, muestra una penetración hasta el infundíbulo del folículo, en concentraciones muy superiores a las concentraciones mínimas inhibitorias (CMI) habituales de S. pseudintermedius.

1.2 Algunas piodermas profundas pueden curar sin antimicrobiano

La Dra. Loeffler presentó una serie de la Dra. Christine Cain sobre 22 perros con forunculosis tras peluquería, una pioderma profunda por Pseudomonas que sigue a un baño y a un aseo abrasivo y puede conducir desde el día siguiente a una septicemia, con riesgo de muerte. En este estudio, 17 perros se curaron con un antimicrobiano sistémico. Uno solo recibió prednisolona, y cuatro recibieron una cefalosporina aunque Pseudomonas no respondía a ella. Estos cinco perros se curaron, por tanto, sin antimicrobiano activo. Del mismo modo, en un estudio sobre la demodicosis generalizada, 16 perros tratados con un acaricida y lavados con peróxido de benzoilo, sin antimicrobiano sistémico, se curaron todos. Según nuestra colega, no se curaron más lentamente que los 28 perros que recibían además un antimicrobiano sistémico.

Para nuestra colega, estas observaciones muestran que no todas las piodermas profundas son idénticas. Algunas podrían deberse a una respuesta inmunitaria excesiva, que los glucocorticoides calmarían. Otras podrían deberse a una inflamación estéril, en la que la bacteria aislada no es más que una coincidencia. Son hipótesis suyas y, por tanto, se necesitan más datos.

1.3 Disbiosis, infección y criterios de curación

En la mayoría de los casos, la pioderma implica a comensales. La cuestión es, por tanto, qué les permite proliferar y crea la disbiosis, y después qué hace pasar de la disbiosis a la infección. La Dra. Loeffler considera poco útiles en clínica las definiciones de infección y de portador, porque son anteriores a las técnicas moleculares. La restauración de la barrera cutánea es probablemente lo que impide la proliferación de estos comensales. A la dermatología le falta además un criterio de curación. El médico obtiene una orina estéril; el dermatólogo nunca obtiene una piel estéril ni lo desea, porque el objetivo es una piel colonizada con normalidad. Las lesiones tampoco son específicas, ya que una pústula puede ser la de un pénfigo.

1.4 Lo que cuestan realmente los antimicrobianos

La seguridad no es un buen argumento contra los antimicrobianos, porque son muy seguros. Los estudios sobre piodermas describen trastornos digestivos en aproximadamente el 10 % de los casos.

La preocupación procede del microbioma, que la secuenciación permite estudiar. La antibioterapia actúa primero sobre el resistoma, el conjunto de los genes de resistencia: bajo presión de selección, las bacterias se adaptan. Un estudio en humanos mostró una extensión de la resistencia en el microbioma cutáneo tras un antibiótico sistémico. En el perro, la amoxicilina-ácido clavulánico y la cefalexina aumentan la excreción fecal de Escherichia coli resistente.

La antibioterapia actúa después sobre la salud del hospedador: en el ser humano se asocia, sobre todo en la infancia, a la enfermedad inflamatoria intestinal. El microbioma intestinal se estudia en la obesidad, las alergias, la diabetes y la enfermedad de Alzheimer. Los datos en animales son escasos, pero el uso previo de antimicrobianos muestra que la asociación existe. En cambio, en un estudio longitudinal del grupo de Lluís Ferrer en seis perros atópicos, cuatro semanas de ciclosporina seguidas de cuatro semanas de prednisolona a dosis antiinflamatoria no alteraron la microbiota cutánea.

2 Las guías ISCAID: marco y método

La pioderma es muy frecuente y la resistencia a los antimicrobianos se ha convertido en un problema importante. Según la Dra. Loeffler, una abundante literatura humana y veterinaria muestra que las guías actuales reducen el uso global de antimicrobianos, sobre todo el de las moléculas de reserva. Estas moléculas deben seguir siendo eficaces el día en que uno es hospitalizado por una infección grave. En efecto, los estafilococos y sus genes de resistencia pueden pasar del animal al ser humano. Este riesgo es, sin embargo, bajo para S. pseudintermedius resistente a la meticilina (SPRM), más elevado para S. aureus resistente (SARM) y desconocido para S. coagulans.

Estas guías son las primeras dedicadas a todas las profundidades de pioderma y tanto a los antimicrobianos tópicos como a los sistémicos. Cada caso se decide individualmente, según el estado general del perro. Cada veterinario debe conocer las resistencias, la disponibilidad de las moléculas y la normativa de su país, que varían incluso dentro de Europa. Las organizaciones veterinarias nacionales también pueden servirse de ellas para redactar sus propias guías. El texto, publicado en mayo, existe en versión completa.

El método combina una revisión sistemática de los estudios publicados hasta el 23 de diciembre de 2023 y la graduación de la evidencia según la taxonomía SORT, que asigna a cada recomendación una fuerza de A (al menos un ensayo aleatorizado de calidad) a C (consenso). Todos los autores votaron después cada recomendación, que se volvió a discutir hasta alcanzar la unanimidad. Por último, quince veterinarios externos, generalistas y especialistas de varios continentes, revisaron críticamente el texto.

3 El diagnóstico antes del antimicrobiano

3.1 La citología en todos los casos

La citología sigue estando infravalorada e infrautilizada. Nuestra colega la ve descuidada en las consultas que recibe cada día, cuando esta prueba solo cuesta una cinta adhesiva y un buen microscopio. Para la Dra. Loeffler, ningún perro debería recibir un antimicrobiano sin citología previa, heridas quirúrgicas incluidas. Es imprescindible en todos los casos de sospecha de pioderma, porque muchas lesiones se ven también en enfermedades estériles: la pústula es la lesión inicial del pénfigo foliáceo, y las pápulas son frecuentes en la dermatitis atópica. La sensibilidad de la citología alcanza el 93 % en la pioderma superficial. La ausencia de cocos no excluye, por tanto, completamente el diagnóstico.

Ningún umbral de cocos define la infección. Se buscan cocos en división activa, en parejas y después en grupos de cuatro, porque estas agrupaciones regulares prueban que se trata de bacterias y no de artefactos. Diversas observaciones apoyan una pioderma. La primera es la presencia de bacterias intracelulares, porque se han multiplicado lo suficiente como para atraer a los neutrófilos. La segunda es la de bacterias extracelulares con estelas nucleares, restos del ADN de neutrófilos muertos. El ADN es una molécula muy estable, que se estira sobre el portaobjetos. Bacterias muy numerosas sin células inflamatorias definen el síndrome de sobrecrecimiento bacteriano, en el que el sistema inmunitario no reacciona.

3.2 Cultivo y antibiograma

Su realización es objeto de debate. El cultivo y el antibiograma se recomiendan finalmente siempre que se contemple un tratamiento sistémico. El coste frena: unas 100 a 120 libras donde trabaja la Dra. Loeffler, hasta 500 dólares en Norteamérica. Por ello, las guías piden a los laboratorios un precio razonable, porque esta prueba beneficia a todos.

El cultivo nunca está contraindicado, pero no siempre es necesario. El dinero de un cultivo inútil está mejor empleado en un champú o un antipulgas. El cultivo no sirve para el diagnóstico, porque una piel sana también alberga estafilococos. El diagnóstico se basa en la clínica y la citología. El cultivo tampoco sirve para elegir un tópico, champú o gotas óticas. En efecto, el laboratorio cultiva la bacteria y después mide un diámetro de inhibición o una CMI. A continuación traduce esa medida en «resistente» o «sensible» mediante puntos de corte clínicos, fijados a partir de datos farmacocinéticos y farmacodinámicos. Estos valores solo se aplican a la vía sistémica, y no existe ninguno para los tópicos. Las R y S del informe no significan, por tanto, nada en ese caso. Ocasionalmente, un hisopo sirve para detectar una bacteria multirresistente.

El cultivo siempre va precedido de una citología. Si el informe señala cuatro bacterias, uno se siente tentado de prescribir una fluoroquinolona; si la citología solo muestra cocos, la bacteria responsable es S. pseudintermedius, y basta un betalactámico.

3.3 La elección empírica y los factores de riesgo

Elegir sin cultivo sigue siendo posible, pero exige una evaluación del riesgo. En la pioderma superficial, más del 90 % de las infecciones se deben a S. pseudintermedius. Cada clínico conoce la frecuencia de SPRM en su región. Solo se elige un antibiótico empíricamente si el riesgo de resistencia a la meticilina es bajo, y únicamente entre las moléculas de primera elección: clindamicina, cefalexina, cefadroxilo, amoxicilina-ácido clavulánico. La amoxicilina-ácido clavulánico fue objeto de debate, porque la medicina humana la considera hoy valiosa y la emplea como nosotros empleamos las fluoroquinolonas. La clindamicina y la cefalexina bastan para las piodermas superficiales no complicadas.

El cultivo se recomienda siempre encarecidamente en presencia de un factor de riesgo: antecedente de antimicrobianos, infección previa por SPRM o SARM, pioderma recidivante, más de un ciclo de antimicrobianos sistémicos en seis meses, estafilococo resistente en el perro o en su hogar, ausencia de mejoría tras cinco a siete días de un antibiótico bien administrado, nuevas lesiones durante el tratamiento, bacilos o flora mixta en la citología.

3.4 La causa primaria, desde el primer episodio

La recomendación preferida de la Dra. Loeffler es que la pioderma es siempre secundaria a una causa primaria, que debe buscarse desde la primera aparición. La pioderma «idiopática» ya no es defendible. Las causas posibles son numerosas (parásitos, alergias, endocrinopatías). La elección de las pruebas depende del juicio clínico. En las piodermas de superficie se encuentra a menudo un problema de conformación y de pliegues. En las piodermas profundas nunca hay que pasar por alto la posibilidad de una demodicosis.

4 Las piodermas de superficie

Las guías incluyen tres presentaciones: la dermatitis piotraumática aguda húmeda («hot spot»), el intertrigo o pioderma de los pliegues, y el síndrome de sobrecrecimiento bacteriano. Son disbiosis, cuya proliferación microbiana queda confinada a las capas superiores de la epidermis. Para estas formas, el propio término de pioderma se ha vuelto controvertido, porque las bacterias no invaden los tejidos. El tratamiento tiene, por tanto, tres vertientes: reducir la proliferación microbiana, reducir la inflamación tratando la causa primaria y aliviar el dolor. Esta última vertiente figura ya en las guías, porque estas lesiones pueden ser dolorosas.

El tópico antimicrobiano es el tratamiento de elección, con la fuerza máxima. La Dra. Loeffler lamenta ver todavía infecciones de superficie tratadas por vía sistémica, cuando el tópico solo se ha mostrado equivalente a un tratamiento sistémico en la dermatitis piotraumática. Atención: el hot spot puede parecerse a una forunculosis piotraumática. Esta pioderma profunda se reconoce por sus lesiones satélite y requiere otro tratamiento. La clorhexidina cuenta con la mejor evidencia.

La inflamación mantiene estas afecciones. Se recomienda asociar al tópico un glucocorticoide tópico, un ciclo sistémico corto de cinco a siete días o un inhibidor de las Janus quinasas. Un ensayo mostró incluso que una crema de prednisolona sola curaba más rápido que una crema antibiótica sola.

La curación se obtiene en general en siete a catorce días. El seguimiento puede basarse en el propietario: si está satisfecho, una revisión no es imprescindible; si considera insuficientes los progresos, el perro se vuelve a ver con una citología. Cuando la causa, como un pliegue, no puede corregirse, se continúa el antiséptico como prevención, a veces de por vida.

5 Las piodermas superficiales

La pioderma superficial afecta a la epidermis y al folículo piloso. Agrupa la pioderma exfoliativa, el impétigo, la pioderma mucocutánea y la foliculitis bacteriana superficial, con mucho la más frecuente. El diagnóstico se basa en la clínica y la citología. Se sospecha un pénfigo foliáceo, que imita a la foliculitis, ante lesiones de los pabellones auriculares, de la caña nasal o de las almohadillas y ante queratinocitos acantolíticos en la citología.

La recomendación es un tratamiento exclusivamente tópico: la pioderma superficial no necesita antimicrobiano sistémico. Un tópico solo fue eficaz en 12 de los 13 ensayos publicados, ocho de ellos aleatorizados. La guía otorga la fuerza A a la clorhexidina al 2-4 %, al peróxido de benzoilo al 2,5 % y a algunos otros agentes. Un ensayo aleatorizado del grupo de Stefano Borio mostró que el tópico solo es tan eficaz como el antimicrobiano sistémico. En este ensayo, tras cuatro semanas, 31 perros tratados con champú y solución de clorhexidina al 4 % habían evolucionado tan bien como 20 perros con amoxicilina-ácido clavulánico a 25 mg/kg dos veces al día. Las guías aportan así el argumento que se puede presentar a los propietarios, aunque el tópico actúe algo más despacio, con una respuesta en dos a tres semanas. Los ensayos muestran una mejoría desde la primera o la segunda semana y la curación de la mayoría de los perros en tres a cuatro semanas.

Es necesaria una revisión veterinaria para comprobar que cada lesión ha desaparecido y para profundizar en la búsqueda de la causa primaria si aún no se ha determinado.

El tratamiento sistémico se reserva a los casos que no han respondido al tópico solo, o a aquellos en los que el tópico no es viable, y no a la mera comodidad. La literatura no aporta ninguna razón clínica para preferirlo al tópico. No obstante, el temperamento del perro o las capacidades del propietario pueden imponerlo, al igual que unas lesiones insuficientemente mejoradas tras dos semanas de tópico. Sin factor de riesgo, las moléculas empíricas de primera elección son las que actúan sobre S. pseudintermedius: amoxicilina-ácido clavulánico, cefalosporinas de primera generación, clindamicina.

La duración se ha reducido a dos semanas, con una revisión veterinaria fijada antes del final del ciclo, para decidir si se suspende o se prolonga. No se trata hasta que vuelva a crecer el pelo, sino hasta la desaparición de las lesiones primarias (pápulas, pústulas y collaretes eritematosos). La alopecia puede persistir hasta seis semanas tras la curación de estas lesiones. Un eritema residual con una citología sin bacterias no justifica prolongar. La mejoría debe comenzar en cinco a siete días; de lo contrario, el perro se vuelve a ver antes para citología y cultivo. El objetivo, según la Dra. Loeffler, es sustituir la prescripción «por si acaso» por un seguimiento regular y tópicos de apoyo. Estos tópicos de apoyo se recomiendan siempre que sea posible, porque podrían acortar el tratamiento sistémico.

6 Las piodermas profundas

El signo clave de la pioderma profunda es la costra hemorrágica, porque la infección ha alcanzado la dermis y sus vasos. Esta proximidad a los vasos explica la gravedad de la enfermedad, que puede diseminarse por la sangre y evolucionar hacia una septicemia. Las lesiones son dolorosas. La secreción hemopurulenta, el nódulo, la fístula, la úlcera y el forúnculo orientan también hacia la profundidad. El forúnculo es un folículo roto, que forma una pápula de roja a violácea de más de 3 mm, de la que sale pus. Las presentaciones, generalizadas o localizadas, comprenden la foliculitis-forunculosis extensa, la forma piotraumática, la dermatitis por lamido, los nódulos interdigitales, la pioderma de los callos y la del mentón, y la forunculosis tras peluquería. La dermatitis atópica es probablemente la causa más frecuente de pioderma profunda, pero también deben considerarse la demodicosis, el hipotiroidismo, el hipercortisolismo y los tumores.

Las lesiones profundas requieren siempre un tratamiento sistémico. Su elección debe basarse en todos los casos en un cultivo, porque S. pseudintermedius solo representa aproximadamente el 60 % de los agentes implicados, lo que deja un 40 % de riesgo de error a una elección empírica. S. pseudintermedius representa el 63 % de los 428 aislados de siete estudios. El resto comprende estreptococos, Pseudomonas aeruginosa, E. coli y enterococos, algunos de ellos naturalmente resistentes a las lincosamidas. La amoxicilina-ácido clavulánico es poco activa frente a Pseudomonas y los productores de cefalosporinasa. Siempre se añade un cultivo anaerobio. La muestra debe proceder de la infección profunda (exudado de fístula tras limpieza, o biopsia), porque un hisopo de superficie a menudo no capta la bacteria correcta.

El coste del cultivo se compensa aquí con el de un tratamiento empírico ineficaz, porque la pioderma profunda se trata durante mucho tiempo. Según la Dra. Loeffler, a la espera del cultivo, un tratamiento precoz guiado por la citología está justificado si el perro corre riesgo de septicemia: cefalexina ante cocos, fluoroquinolona ante bacilos. Pero a menudo hay tiempo para esperar unos días. Este plazo sirve para instaurar un buen tratamiento analgésico. En cuanto el perro deja de tener dolor, se recomienda en todos los casos un tópico de apoyo.

La reevaluación se realiza a las tres semanas. Si las lesiones de la infección (costras, pústulas, pus, fístulas) han desaparecido y la citología está limpia, se suspende el tratamiento, aunque persista la alopecia. Si no hay ninguna mejoría, se repite la citología y se considera un proceso estéril. Si las lesiones remiten y luego se estancan, se ajusta según un nuevo antibiograma. Es muy raro que se necesiten más de seis semanas de un antimicrobiano adecuado.

7 La duración de la antibioterapia: de dónde vienen las nuevas recomendaciones

7.1 Lo que aporta la medicina humana

El grupo de Brad Spellberg, en California, ha publicado numerosos artículos de opinión que defienden la idea de que, con los antibióticos, más corto es mejor. Decenas de ensayos aleatorizados han comparado tratamientos cortos y largos. La Dra. Loeffler cita dos. En el primero, 121 pacientes con celulitis recibieron todos cinco días de levofloxacino. Unos continuaron después cinco días más, los otros recibieron un placebo. El resultado fue el mismo con cinco días de tratamiento que con diez. En el segundo, 200 pacientes hospitalizados por una infección de partes blandas tuvieron más fracasos con el tratamiento largo, con un posible sesgo de selección. La medicina humana conoce también lo contrario, tratamientos de más de un año contra bacterias persistentes en enfermos crónicos, pero ahí están en juego vidas humanas, no un perro alérgico. Publicadas en 2014 para actualizar las de 2005, las guías humanas sobre infecciones cutáneas fijan de cinco a siete días para el impétigo, la erisipela y la celulitis, lejos de las tres semanas enseñadas durante mucho tiempo para el perro.

7.2 Recomendaciones veterinarias sin evidencia

Un artículo de opinión titulado Hostage to history se preguntó si las duraciones enseñadas no eran más que una herencia. No existe ninguna evidencia sobre la duración del tratamiento de la pioderma superficial, ni sobre la posibilidad de suspenderlo en la curación; pero tampoco existe ninguna para continuar más allá.

La Dra. Loeffler repasa diferentes ediciones de guías. En 2014, un consenso recomendaba de tres a cuatro semanas para una pioderma superficial, prolongando el tratamiento siete días tras la curación. Para una pioderma profunda, recomendaba de cuatro a seis semanas o más, prolongándolo catorce días tras la curación. Las guías de la World Association for Veterinary Dermatology sobre estafilococos resistentes, publicadas en 2017, se basaban en una verdadera revisión sistemática: de 220 artículos, retuvo 48 ensayos aleatorizados o estudios prospectivos. Ninguno estudiaba la duración en sí, porque todos comparaban un medicamento con otro. En 2021, según nuestra colega, una actualización buscó evidencia para esa semana adicional y no encontró ninguna.

7.3 Suspender en la curación, con una revisión

A falta de evidencia para el tratamiento «tras la curación», los autores se alinearon con la medicina humana: la duración depende de la respuesta clínica, y el tratamiento se suspende cuando los signos han desaparecido, tanto en la pioderma superficial como en la profunda. Es una opinión de expertos, motivada por el uso prudente de los antimicrobianos.

Dos redes de seguridad acompañan a estas duraciones. La primera es la revisión por un veterinario, a las dos semanas para una pioderma superficial y a las tres semanas para una profunda. La segunda es la búsqueda de la causa primaria desde el primer episodio, y no después de dos años de recidivas. La Dra. Loeffler admite que estas duraciones pueden incomodar, pero se declara satisfecha con ellas. Reconoce, no obstante, apartarse de ellas a veces en los casos difíciles de su centro de referencia.

Conclusión

La citología precede a todo antimicrobiano, porque solo ella confirma el origen bacteriano. La causa primaria se busca desde el primer episodio, porque la pioderma es siempre secundaria. Las piodermas de superficie se tratan con un tópico antimicrobiano y a veces un antiinflamatorio, las superficiales con un tópico solo, y las profundas con un antimicrobiano sistémico elegido según el cultivo. La elección empírica se reserva a los perros con bajo riesgo de resistencia y a las moléculas de primera elección. La duración ya no se fija más allá de la curación: dos semanas y después revisión para una pioderma superficial, tres semanas para una profunda.

Estas recomendaciones se basan en gran parte en el consenso, a falta de ensayos, y nuestra colega no lo oculta. Propone caracterizar mejor las piodermas profundas, algunas de las cuales curan sin antimicrobiano; definir la frontera entre disbiosis e infección; encontrar un criterio objetivo de curación; comparar por fin distintas duraciones de tratamiento; medir el efecto de los antimicrobianos sobre el microbioma del perro y el de los antiinflamatorios en prevención.

Referencias

Loeffler A. New ISCAID canine pyoderma guidelines. En: 35th European Veterinary Dermatology Congress (ESVD-ECVD-ISVD), Bilbao, 11-13 de septiembre de 2025.

Loeffler A. Real need and duration of antibiotic therapy. En: 35th European Veterinary Dermatology Congress (ESVD-ECVD-ISVD), Bilbao, 11-13 de septiembre de 2025.

Loeffler A, Cain CL, Ferrer L, Nishifuji K, Varjonen K, Papich MG, et al. Antimicrobial use guidelines for canine pyoderma by the International Society for Companion Animal Infectious Diseases (ISCAID). Vet Dermatol. 2025;36(3):234-82.

Share DermaVet Insights ;-)
Scroll al inicio