Las causas de las afecciones de las uñas en el perro y el gato

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Las afecciones de la uña siguen siendo poco frecuentes en los carnívoros domésticos: la Dra. Zanna las sitúa en torno al 1 a 3 % de las consultas veterinarias, una proporción que varía según la población examinada. A menudo se infravaloran o se pasan por alto, porque parecen menores mientras no se ve en ellas la señal de una dermatosis o de una enfermedad más amplia.

La uña no es un apéndice aislado: su matriz está ricamente vascularizada, y una deformación, un desprendimiento o un reblandecimiento pueden ser la primera manifestación visible de una neoplasia, de una disinmunidad o de una enfermedad infecciosa general. En el congreso ECVD-ESVD de Bilbao, nuestra colega Giordana Zanna (Istituto Veterinario di Novara, Italia) abordó las enfermedades ungueales del perro y del gato tanto desde el punto de vista etiológico como desde el de su manejo.

1 El vocabulario de las afecciones ungueales

Un conjunto de términos específicos sirve para describir las afecciones de la uña en el perro y el gato, tomado en gran parte de la terminología médica humana. La Dra. Zanna señala haber encontrado diferencias entre el uso humano y el veterinario para algunos de estos términos, lo que invita a precisar en cada caso el sentido adoptado.

La paroniquia designa la inflamación de los tejidos que rodean la uña, mientras que la oniquia califica la inflamación de la propia uña. De esta inflamación puede derivar la onicomadesis, es decir, la caída de la uña. La uña que no se cae puede reblandecerse: es la onicomalacia, un reblandecimiento que se percibe con el simple tacto.

La onicosquicia designa un desdoblamiento, o una laminación, de la uña. Este desdoblamiento se entiende en el plano horizontal, a nivel del borde libre, y la Dra. Zanna precisa haberlo entendido así tras comparar las definiciones humanas y veterinarias. La onicorrexis, por su parte, se reconoce por una estriación longitudinal, asociada a fragilidad y rotura de la uña.

En la onicocriptosis, la uña crece de forma excesiva, se curva hacia dentro y acaba encarnándose en la almohadilla digital vecina. El dolor es constante. La onicogrifosis, la más familiar para los clínicos, designa una uña anormalmente curvada, deformada e hipertrofiada. A estos términos se añade la onicodistrofia, que remite a una formación anormal de la uña. La onicólisis, que designa clásicamente el desprendimiento de la lámina ungueal de su lecho, volverá a aparecer en varios contextos.

La cromoniquia, término que la Dra. Zanna dice haber encontrado en una obra italiana y adoptado de la medicina humana, designa una coloración anormal de la uña.

2 El enfoque: no aislar nunca la uña del animal

Una enfermedad de la uña se aborda exactamente como cualquier otra afección dermatológica. La Dra. Zanna sitúa en el centro de su enfoque dos prohibiciones simétricas: no centrarse solo en la uña y no ignorar el resto del animal. Dicho de otro modo, la anamnesis completa, el examen dermatológico general y las pruebas complementarias de rutina preceden al examen de las uñas; no lo siguen.

Una paroniquia aislada rara vez es un diagnóstico en sí misma; abre hacia una hipersensibilidad, una demodicosis, una disinmunidad o una afección sistémica, que solo la exploración del resto del tegumento permite nombrar. La integración de una anamnesis detallada, del examen clínico y de las técnicas diagnósticas (citología, biopsias, diagnóstico por imagen) conduce a un diagnóstico más exacto, y es este diagnóstico el que permite adaptar el tratamiento a la causa subyacente en lugar de a su manifestación ungueal.

Saber si la afectación se limita a una sola uña o se extiende a varias orienta de entrada el razonamiento. Las afecciones que afectan a una o pocas uñas, de forma asimétrica, corresponden típicamente a un problema localizado: traumatismo, infección bacteriana o fúngica, neoplasia. Por el contrario, cuando están afectadas varias uñas, o todas las uñas de patas diferentes, las causas suelen ser sistémicas: enfermedades autoinmunes, afecciones inmunomediadas, carencias nutricionales, anomalías congénitas o infecciones derivadas de una enfermedad general.

3 Anatomía de la uña e interés del diagnóstico por imagen

Antes de abordar los tumores, hay que conocer lo normal para leer lo anormal en una radiografía. La Dra. Zanna extrae estas referencias de sus intercambios regulares con los radiólogos y con otros especialistas.

En una uña normal, la cresta ungueal es una concha ósea en forma de cono que sostiene la tercera falange. El proceso ungueal es, por su parte, una proyección ósea puntiaguda. Es en este conjunto donde se ancla la propia uña. Tres estructuras, por tanto: la falange distal, la cresta que la cubre y el proceso que la prolonga. La uña se fija en ellas.

Estas referencias se convierten en criterios diagnósticos en el queratoacantoma subungueal, en el que el radiólogo considera tres elementos como la marca característica de la lesión. Primero, el cuerpo de la tercera falange se respeta: la osteólisis se concentra en sus dos relieves distales. Segundo, la cresta ungueal sufre una osteólisis expansiva: está erosionada y deformada hacia fuera. Tercero, el proceso ungueal sufre una osteólisis completa, acompañada de un ensanchamiento de la uña. Dos series radiográficas recientes encuentran este trío (reabsorción grave del proceso en 12 de 12 perros y 7 de 7, expansión de la cresta en 10 de 12 y 4 de 7, uña ensanchada en 11 de 12 y 7 de 7), pero también describen una lisis de la superficie articular distal de la segunda falange en 6 de 12 perros en una y 2 de 7 en la otra: la falange distal no es, por tanto, «normal»; lo es su cuerpo. Reunidos, estos tres signos permiten al radiólogo formular una fuerte sospecha de queratoacantoma subungueal, lo que, en la práctica, orienta la cirugía y el análisis incluso antes del resultado histológico.

4 Una sola uña afectada

Cuando solo está afectada una uña, predominan dos causas: la lesión traumática y el tumor.

4.1 La lesión traumática

El traumatismo se produce en circunstancias banales (después de una carrera, de una jornada de caza) y su cuadro no se presta a confusión: anomalía de la uña, dolor marcado, sangrado. Con el tiempo, la misma uña puede sobreinfectarse, y la infección bacteriana secundaria puede extenderse a la zona interdigital. El exudado se observa entonces solo en la uña o también en la piel interdigital.

La porción fracturada debe retirarse, pero preservando la zona de tejido vivo, la matriz, ricamente vascularizada y responsable de la nutrición de la uña: es ella la que permitirá el nuevo crecimiento. Se aplican baños antisépticos; pueden ser irritantes. A veces son necesarios analgésicos y un vendaje protector. Por último, en caso de infección bacteriana secundaria, no es necesaria una antibioterapia sistémica, ya que un tratamiento tópico suele ser suficiente. Esta postura, expuesta en la conferencia sin referencia citada, procede de la experiencia clínica de la Dra. Zanna.

4.2 El queratoacantoma subungueal

Los tumores de la uña son numerosos; la Dra. Zanna describe tres. El primero es el queratoacantoma subungueal, cuyos signos radiológicos se han descrito más arriba. El equivalente histológico de estas imágenes confirma la lesión.

4.3 El carcinoma de células escamosas subungueal

El diagnóstico del carcinoma de células escamosas subungueal es anatomopatológico, principalmente histopatológico. En el examen, las células se presentan poligonales, con anisocariosis y anisocitosis. El tumor aparece principalmente en algunas razas, mostradas en pantalla pero no nombradas en la transcripción, y también se ha descrito en el gato.

4.4 El melanoma maligno subungueal

El melanoma maligno subungueal puede afectar a las uñas que sufren una coloración. El examen encuentra células características sobre un fondo pigmentado. También aquí, la descripción se refiere principalmente a algunas razas, no nombradas en la transcripción. La Dra. Zanna refiere un caso reciente en el que la uña había sido totalmente destruida por el tumor.

4.5 Principios de manejo

La colaboración con el radiólogo, presentada como fundamental, permite comprender lo que ocurre en el dedo y en la uña, más allá de lo que muestra la inspección.

En todos estos casos, el mejor enfoque es la amputación digital. Enviar solo la uña, la uña desprendida, no sirve de nada: hay que poder determinar lo que ocurre en el propio hueso y saber si el tumor ha metastatizado en otro lugar.

5 Una o dos uñas afectadas: la onicomicosis

Cuando están afectadas una o dos uñas, la onicomicosis figura entre los mejores diagnósticos diferenciales. El cuadro asocia una onicomalacia franca (las uñas están totalmente blandas) y una onicólisis. La afectación suele quedar limitada a una o dos uñas.

La Dra. Zanna lo ilustra con un caso en el que la afectación digital precedía a la ungueal: un perro infectado por Trichophyton mentagrophytes, en el que la infección afectó primero a los dedos antes de extenderse a la propia uña, también con onicomalacia. Esta secuencia recuerda que la uña puede afectarse por contigüidad a partir de la piel digital, y que el examen de los dedos forma parte del examen de la uña.

El diagnóstico se basa en el cultivo fúngico. La muestra se obtiene de la parte proximal de la uña, es decir, del lado de la matriz, lo que ofrece la mejor precisión diagnóstica. Las uñas se fragmentan en trozos y después se depositan en un medio de cultivo para dermatofitos de rutina. La biopsia de la uña no es obligatoria cuando el cultivo es suficiente.

El tratamiento antifúngico se basa en las moléculas disponibles, utilizadas solas o en combinación. El tratamiento debe mantenerse varios meses antes de obtener una resolución en la uña. La Dra. Zanna indica que a veces se necesitan de seis a siete meses para obtener un crecimiento completo. Esta duración debe anunciarse desde el principio al propietario, ya que condiciona la adherencia al tratamiento.

6 Varias uñas en un animal por lo demás sano: la oniquitis lupoide simétrica

Cuando casi todas las uñas están afectadas en un individuo por lo demás sano, el diagnóstico más importante es la onicodistrofia lupoide simétrica, la enfermedad más frecuente entre las que provocan onicomadesis y onicodistrofia simétricas en el perro.

Las causas de las afecciones de las uñas en el perro y el gato

Onicodistrofia lupoide simétrica grave

6.1 Una cuestión de nombre, que es una cuestión de mecanismo

La Dra. Zanna cuestiona la denominación consagrada, por un motivo fisiopatológico. No se trata de una enfermedad de la formación primaria de la uña. Las modificaciones ungueales suelen ser secundarias a la inflamación del lecho de la uña, que provoca el desprendimiento de las uñas; es después, de forma secundaria, cuando el nuevo crecimiento se vuelve anormal y da uñas deformadas y quebradizas. Puesto que la inflamación precede y causa la distrofia, sería preferible hablar de oniquitis lupoide simétrica en lugar de onicodistrofia lupoide simétrica.

6.2 Presentación clínica

En un mismo perro están afectados varios pies, y las lesiones se combinan: onicólisis, onicomalacia, onicodistrofia y paroniquia coexisten.

6.3 Predisposiciones e hipótesis etiológicas

La enfermedad se ha descrito principalmente en algunas razas, en las que su prevalencia es mayor. Es probable una predisposición genética.

Los haplotipos de clase II del antígeno leucocitario canino, implicados en la respuesta inmunitaria, se han estudiado como genes candidatos.

También se ha considerado una relación con una reacción adversa al alimento, a partir de un estudio prospectivo de 24 perros con afectación exclusiva de las uñas: cuatro obtuvieron una resolución parcial o completa con dieta de eliminación; dos de ellos fueron sometidos a la prueba de provocación y recayeron, mientras que los otros dos no fueron provocados. La Dra. Zanna considera esta proporción muy baja y la relación no demostrada; los autores del estudio, en cambio, concluían que la dieta de eliminación es una prueba diagnóstica que merece la pena hacer, y una revisión sistemática posterior incluye la oniquitis lupoide simétrica entre las manifestaciones no cutáneas descritas de la reacción adversa al alimento.

Una tercera hipótesis se centró en niveles elevados de anticuerpos antitiroideos, que según los autores podrían afectar también a la matriz de la uña. También aquí, la Dra. Zanna considera insuficientes las pruebas de esta relación. Ninguna de estas tres pistas establece la etiología.

6.4 Enfoque diagnóstico

La oniquitis lupoide simétrica se presenta como una enfermedad distinta en un perro por lo demás sano. La hematología y la bioquímica se realizan como referencia general, a título de evaluación del estado de salud, antes de instaurar el tratamiento, no para establecer el diagnóstico, sino para asegurar el tratamiento posterior.

Queda la biopsia. La técnica de la que se trata aquí se introdujo hace muchos años, y no se aplica solo a la oniquitis lupoide simétrica sino a muchas otras afecciones de la uña. Es sencilla. Un punch de biopsia de 8 milímetros se coloca horizontalmente, lo que significa que el borde cortante es perpendicular a los planos sagital y transversal. Así orientado, atraviesa a la vez la matriz de la uña y la tercera falange subyacente. La técnica muestrea por tanto las dos estructuras en un solo corte: el lecho ungueal y su soporte óseo se leen juntos, en el mismo portaobjetos, con la lámina ungueal enfrente.

6.5 Histología

La lesión característica es un infiltrado linfocitario en banda. También se ha descrito una vacuolización de las células basales, pero este hallazgo es muy común en muchas otras enfermedades inflamatorias y, por tanto, no es específico de la oniquitis lupoide simétrica.

6.6 Objetivo terapéutico y tratamientos

El primer paso del tratamiento es una conversación con el propietario. El objetivo que hay que anunciar es obtener uñas sólidas y cómodas, y no uñas estéticamente perfectas: este último resultado es imposible de conseguir. Fijar este objetivo desde el principio evita la insatisfacción de un propietario que juzgaría el fracaso por el aspecto.

El tratamiento asocia varias modalidades, presentadas en pantalla, y la posología de la primera depende del peso del perro. Se han empleado otros tratamientos en combinación o solos. Ninguna monoterapia, ninguna combinación parece más eficaz que las demás. La elección corresponde, por tanto, a la valoración clínica y a la tolerancia del animal.

La afección se controla a largo plazo más que se cura.

7 Varias uñas con paroniquia

Cuando están afectadas varias uñas con, en primer plano, una paroniquia, dos signos orientan: restos céreos y una coloración cérea parduzca. Esta coloración anormal es la cromoniquia. La presencia de lesiones cutáneas asociadas refuerza la orientación.

7.1 El sobrecrecimiento de Malassezia en el perro

Ante este cuadro, hay que considerar una infección o un sobrecrecimiento de Malassezia. La dermatoscopia muestra bien el material céreo parduzco situado alrededor del pliegue ungueal, así como la decoloración parduzca de la propia uña.

El diagnóstico se basa en las pruebas básicas destinadas a poner de manifiesto Malassezia. El material puede rasparse y examinarse: se observan entonces los pequeños corpúsculos redondeados característicos de la levadura.

El manejo de una paroniquia por Malassezia, o de una cromoniquia asociada, solo tiene éxito si se trata la causa subyacente del sobrecrecimiento. Estos perros suelen padecer también otros trastornos de hipersensibilidad. Por tanto, hay que tratar la enfermedad primaria y no centrar la atención solo en el sobrecrecimiento de la levadura. Si aun así se desea tratar Malassezia, se prefieren en primera intención los tratamientos a base de antisépticos concentrados.

Los problemas dermatológicos que afectan primero a la piel interdigital, los ligados a la infección por Malassezia spp. y asociados a los trastornos de hipersensibilidad, pueden modificar el color de las uñas y extender sus efectos a los pliegues ungueales, con acumulación de restos queratínicos marrones y céreos.

Las causas de las afecciones de las uñas en el perro y el gato

Evolución de la coloración fúngica tras iniciar el tratamiento con ketoconazol

7.2 El sobrecrecimiento de Malassezia en el gato

Esta paroniquia o cromoniquia asociada a Malassezia también se describe clínicamente en el gato, principalmente en el Sphynx y el Devon Rex. La Dra. Zanna señala que los criadores de Sphynx conocen perfectamente este tipo de lesión.

En estos gatos, el propio pliegue ungueal, comparable, en su principio, a lo que se observa en el Shar-pei, puede predisponer, al mantener una humedad crónica y un roce. Pero la Dra. Zanna mantiene la regla general: la mayoría de estos gatos también padecen, como causa más típica, trastornos de hipersensibilidad subyacentes. Este sobrecrecimiento de Malassezia se ha descrito además en gatos con síndromes paraneoplásicos viscerales.

El diagnóstico se basa, por tanto, primero en la identificación de la enfermedad subyacente y después en el tratamiento del propio sobrecrecimiento. Por último, la abundancia y la diversidad de las especies de Malassezia dependen de la localización: Malassezia slooffiae se ha descrito principalmente en los pliegues ungueales.

7.3 La paroniquia bacteriana

Cualquier afección cutánea subyacente puede inducir una paroniquia bacteriana. El examen citológico pone entonces de manifiesto las células esperables de la inflamación bacteriana. En el gato, la paroniquia bacteriana es menos frecuente y suele asociarse a otras enfermedades cutáneas subyacentes. Misma lógica, por tanto, que para la levadura: la paroniquia es el síntoma, no el diagnóstico.

7.4 La demodicosis

Algunas afecciones cutáneas afectan principalmente a las porciones plegadas de los dedos y pueden, de forma secundaria, alcanzar el pliegue de la uña: la demodicosis es un ejemplo. La Dra. Zanna refiere el caso de un perro con demodicosis en el que el examen microscópico confirmó el diagnóstico y cuyas uñas eran largas, debido a la inflamación de la matriz ungueal.

8 Varias uñas con onicogrifosis

Cuando la onicogrifosis domina el cuadro, se imponen dos diagnósticos diferenciales: la leishmaniosis y la dermatopatía isquémica.

8.1 La leishmaniosis

La leishmaniosis puede expresarse con una onicogrifosis, pero en muchos casos otros signos distintivos acompañan a la afectación ungueal. Las lesiones observadas asocian distrofia y onicogrifosis, hasta cuadros en los que todas las uñas están afectadas y curvadas.

¿Por qué desarrollan estos perros una onicogrifosis? Un artículo publicado hace muchos años buscó la respuesta centrando la atención en las uñas de perros con leishmaniosis. Cuarenta perros se dividieron en dos grupos: 16 de 40 presentaban una onicogrifosis generalizada, 24 de 40 no la tenían. Se muestrearon todas las uñas, y en estas muestras se realizaron una PCR e histoquímica.

La uña debe descalcificarse, técnica que limita la expresión de los antígenos; los resultados de la PCR son, por tanto, difíciles de interpretar. Los autores la realizaron de todos modos: Leishmania se detectó por PCR en 3 de los 16 perros con onicogrifosis (denominador ausente en la transcripción, restablecido a partir de la publicación original), y en 2 de 24 perros del grupo sin onicogrifosis. La histopatología, realizada en paralelo, puso de manifiesto un patrón de oniquitis liquenoide, característico de una afección inflamatoria.

La onicogrifosis no se acompaña de un parasitismo local sustancial y probablemente se debe a la infección sistémica, o a la activación inmunitaria crónica que esta mantiene. Una serie más pequeña, 7 perros con onicogrifosis y 9 sin ella, estudiados por inmunohistoquímica, detectó después amastigotes en la dermis adyacente a la matriz, en mayor número en los perros con onicogrifosis; su tamaño y su medio de publicación pesan menos que el estudio original, pero la cuestión del parasitismo local no está cerrada. La uña deformada refleja un estado general, no una colonización ungueal, y buscar el parásito en la uña tiene pocas probabilidades de éxito.

8.2 La dermatopatía isquémica

La onicogrifosis también puede aparecer en el marco de una dermatopatía isquémica. El término es muy amplio y abarca muchas afecciones que comparten los mismos hallazgos clínicos e histopatológicos.

Una alteración vascular reduce el flujo sanguíneo; la reducción del flujo provoca una hipoxia tisular; la hipoxia compromete la matriz de la uña y provoca, en consecuencia, una distrofia ungueal. Las uñas se vuelven entonces blandas, carecen de soporte, se debilitan y se descaman.

Según la Dra. Zanna, los tratamientos utilizables son los ya mencionados para la oniquitis lupoide simétrica. Pero el enfoque diagnóstico es diferente: ante una dermatopatía isquémica, hay que buscar un trastorno subyacente, y ella insiste en un punto ampliamente reconocido desde hace poco: los perros con leishmaniosis pueden desarrollar una dermatopatía isquémica. La leishmaniosis no es, por tanto, solo un diagnóstico diferencial de la onicogrifosis, sino que a veces es su causa a través de la dermatopatía isquémica.

9 El crecimiento rápido de las uñas

Un crecimiento rápido de las uñas puede producirse en varios contextos, de los que la Dra. Zanna da cuatro ejemplos unidos por un mismo razonamiento: la aceleración del recambio, o la inflamación de la matriz.

El primero se refiere al gato hipertiroideo: una colega especializada en medicina interna observó estos casos, que la Dra. Zanna explica por el aumento del recambio metabólico. El segundo depende del comportamiento: los animales cuya actividad de rascado está reducida, en particular los animales de edad avanzada, también pueden presentar uñas largas. El tercero es la paroniquia: en un perro con paroniquia, cualquier afección cutánea subyacente puede inducir una paroniquia bacteriana y, por esta razón, provocar un crecimiento rápido de las uñas. El cuarto, ya mencionado, es la demodicosis, en la que las uñas eran largas debido a la inflamación de la matriz.

La utilidad práctica de esta lista es recordar que una uña que crece demasiado rápido es un signo que hay que investigar, y no un simple motivo para cortarla.

10 Onicomadesis y afecciones raras

Varias uñas también pueden verse afectadas en el marco de otras afecciones subyacentes, más raras, de las que la onicomadesis suele ser el signo de alarma.

Las genodermatosis forman parte de ellas. La epidermólisis bullosa de la unión, tratada en otra parte del congreso, puede acompañarse de onicomalacia; la enfermedad afecta también a otras regiones, en particular la boca y las orejas. El mecanismo es estructural: la mutación de una proteína estructural altera la integridad de la matriz de la uña y del lecho ungueal. La Dra. Zanna cita a este respecto una cifra del 5 %, cuyo objeto no es comprensible en la transcripción.

Las enfermedades inmunomediadas también pueden afectar a varias uñas, con un bajo nivel de afectación. El pénfigo foliáceo es un ejemplo, con paroniquia serosa y onicomadesis. En el gato, el cuadro es aún más claro.

Por último, ante una onicomadesis predominante, hay que considerar algunas enfermedades raras: las enfermedades ampollosas subepidérmicas, las genodermatosis o el pénfigo en el gato.

11 La afectación de las uñas en el gato

Los gatos se ven afectados sobre todo de forma secundaria por las enfermedades de las uñas. La Dra. Zanna desarrolla dos, señalando que un mismo dedo puede presentar lesiones de difícil interpretación: material sanguinolento y costroso en el interior de la uña, onicomadesis, paroniquia en varias uñas.

11.1 El síndrome metastásico pulmón-dedo felino

Según la Dra. Zanna, los gatos disponen de un rico aporte sanguíneo en los dedos, que ella relaciona con la termorregulación.

El tumor primario puede ser un adenocarcinoma bronquial o broncoalveolar, cuyo comportamiento angioinvasivo es manifiesto. La afectación digital es secundaria a una diseminación hematógena, por embolización arterial de células procedentes del tumor primario, y es el rico aporte sanguíneo digital lo que explica esta localización. Suelen verse afectados los dedos de apoyo.

El diagnóstico exige ante todo poner de manifiesto el tumor pulmonar y después confirmarlo por citología, a veces también por histología; idealmente, deben encontrarse las mismas células en la región pulmonar y en los dedos para atribuir ambas afectaciones a la misma enfermedad. La dificultad respiratoria de estos gatos suele aparecer después de las primeras manifestaciones dermatológicas en las uñas. El gato se presenta, por tanto, por un dolor digital, y es esta enfermedad de la uña la que se relaciona después con el tumor pulmonar.

Una mano sostiene un gatito con una herida o infección visible cerca de la cara.

Metástasis digital de un tumor pulmonar primario (Foto Arnaud Muller)

11.2 El pénfigo foliáceo felino

En el pénfigo foliáceo felino, un material cremoso cubre el pliegue ungueal, asociado a inflamación. Esta paroniquia con exudado de cremoso a caseoso en varias uñas es propia del gato. La toma de muestras es sencilla: el material cremoso y caseoso se raspa alrededor de las uñas, y el examen citológico pone de manifiesto células acantolíticas acompañadas de neutrófilos no degenerados. La paroniquia se ha descrito como un signo más frecuente en el gato que en el perro.

11.3 Una onicopatía de etiología desconocida

Por último, la Dra. Zanna menciona un artículo reciente sobre un gato en el que los autores tuvieron mucha dificultad para encuadrar lo que observaban. Histológicamente, encontraron células acantolíticas que evocaban un pénfigo foliáceo; clínicamente, el cuadro era diferente, sin el material cremoso y caseoso de la paroniquia descrita más arriba, y las lesiones evocaban más bien una oniquitis lupoide simétrica. Finalmente adoptaron el diagnóstico de onicopatía pustulosa generalizada de etiología desconocida. El caso recuerda que la clasificación de algunas onicopatías sigue abierta.

12 Síntesis para la toma de decisiones según el número de uñas afectadas

En el perro, cuando solo está afectada una uña, el razonamiento es sencillo: lesión traumática o tumor. Cuando están afectadas una o dos uñas, la onicomicosis es uno de los mejores diagnósticos diferenciales. Cuando están afectadas muchas uñas en un individuo por lo demás sano, la oniquitis lupoide simétrica es uno de los diagnósticos más importantes.

Cuando están afectadas muchas uñas en asociación con otros signos, cutáneos o no cutáneos, es el signo dominante el que orienta. Si domina la paroniquia, hay que pensar en la paroniquia bacteriana, en el sobrecrecimiento de Malassezia y en las afecciones cutáneas que afectan primero a las porciones plegadas de los dedos y pueden alcanzar secundariamente el pliegue ungueal, como la demodicosis. Si domina la onicogrifosis, los dos mejores diagnósticos diferenciales son la leishmaniosis y la dermatopatía isquémica, teniendo presente que la leishmaniosis puede ser el trastorno subyacente que induce la dermatopatía isquémica. Si domina la onicomadesis, hay que considerar las enfermedades raras: enfermedades ampollosas subepidérmicas, genodermatosis o pénfigo en el gato.

En el gato, dos entidades merecen conocerse por lo que implican: el síndrome metastásico pulmón-dedo, del que la uña es a veces el primer signo, y el pénfigo foliáceo, cuya paroniquia cremosa es propia de la especie.

Conclusión

Las uñas del perro y del gato aportan una gran cantidad de información. Las afecciones ungueales siguen estando poco documentadas y suelen tratarse como un problema secundario. Sin embargo, en muchos casos, la uña es el indicador de una enfermedad dermatológica o sistémica mucho más amplia, y su reconocimiento precoz podría mejorar los resultados clínicos.

En la práctica, la uña se aborda como cualquier otra afección dermatológica, sin centrarse en ella ni ignorar el resto del animal. A continuación, el número de uñas afectadas es el primer elemento de orientación: una o dos uñas remiten a una causa local, varias uñas a una causa sistémica. Por último, hablar de oniquitis lupoide simétrica en lugar de onicodistrofia recuerda que la inflamación del lecho ungueal precede a la distrofia que produce.

Zanna G. Claw diseases: what you need to know. Istituto Veterinario di Novara, Italia. ECVD-ESVD Meeting Bilbao 2025

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