Los Anticuerpos Monoclonales en Dermatología Veterinaria y Humana

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La llegada de los anticuerpos monoclonales caninizados ha modificado el manejo de la dermatitis atópica, abriendo el camino hacia una medicina dirigida en una disciplina durante mucho tiempo limitada a los corticoides y a los inmunosupresores no específicos. En paralelo, la dermatología humana también ha experimentado una aceleración sin precedentes en el número de bioterapias autorizadas. Este artículo presenta una síntesis completa de nuestros conocimientos sobre los anticuerpos monoclonales empleados en dermatología veterinaria y humana, así como las perspectivas de futuro.

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1. Presentación de los Anticuerpos Monoclonales

1.1 Definición y estructura de los anticuerpos monoclonales

Los anticuerpos monoclonales son inmunoglobulinas producidas por un único clon celular, dirigidas contra un solo epítopo de un antígeno determinado. La estructura básica de una inmunoglobulina se basa en dos cadenas pesadas y dos cadenas ligeras, unidas por puentes disulfuro. Cada cadena posee una región variable (V), responsable del reconocimiento del antígeno, y una región constante (C), que determina la clase y la subclase del anticuerpo. El fragmento Fab (fragment antigen-binding) garantiza la unión al antígeno, mientras que el fragmento Fc (fragmento cristalizable) interactúa con los receptores celulares y el complemento, condicionando las funciones efectoras de la molécula (Köhler 1975).

La distinción entre anticuerpos policlonales y monoclonales se basa en su origen. Un suero policlonal contiene una mezcla heterogénea de inmunoglobulinas dirigidas contra múltiples epítopos de un mismo antígeno, producidas por diferentes clones B. Por el contrario, un anticuerpo monoclonal proviene de un hibridoma único, resultado de la fusión de un linfocito B secretor de un anticuerpo específico y una célula de mieloma que confiere inmortalidad a la línea celular. Esta tecnología, descrita por Köhler y Milstein en 1975, permitió por primera vez la producción ilimitada de anticuerpos con una especificidad predeterminada (Köhler 1975). Desde entonces, las técnicas recombinantes han superado ampliamente el método clásico de los hibridomas. Los anticuerpos monoclonales contemporáneos se producen mayoritariamente en células de ovario de hámster chino (células CHO), un sistema de expresión que garantiza una glicosilación adecuada, una alta productividad y una reproductibilidad industrial. En medicina veterinaria, el lokivetmab es un anticuerpo monoclonal caninizado expresado mediante técnicas recombinantes en células CHO.

cytopoint chien labrador atopique

La llegada de las bioterapias ha revolucionado el enfoque terapéutico de los perros atópicos

1.2 Clasificación según el origen de los anticuerpos monoclonales

La nomenclatura internacional clasifica los anticuerpos monoclonales según su grado de humanización, reflejado en el sufijo de la denominación común internacional. Los anticuerpos murinos (-omab), totalmente derivados del ratón, presentan una inmunogenicidad elevada con una tasa de anticuerpos antifármaco (ADA) superior al 50 %. Los anticuerpos quiméricos (-ximab) reducen esta tasa a aproximadamente el 25 %, los humanizados (-zumab) a menos del 10 %, y los totalmente humanos (-umab), producidos mediante ratones transgénicos o phage display, ofrecen el perfil de inmunogenicidad más favorable.

En medicina veterinaria, la lógica es idéntica pero adaptada a la especie diana. Un anticuerpo caninizado es aquel cuyas regiones constantes son de origen canino, minimizando la respuesta inmunitaria del perro contra la molécula terapéutica. El lokivetmab (CYTOPOINT, Laboratorio Zoetis) y el tirnovetmab (BEFRENA, Laboratorio Elanco) son anticuerpos monoclonales caninizados anti-IL-31. La felinización, proceso análogo adaptado al gato, está en desarrollo para candidatos anti-IL-31 felinos, pero ningún anticuerpo monoclonal felinizado se comercializa actualmente en dermatología felina.

1.3 Mecanismos de acción generales

Los anticuerpos monoclonales ejercen su efecto terapéutico mediante tres mecanismos principales. La neutralización directa consiste en la unión del anticuerpo a un ligando soluble, citocina o mediador, impidiendo la interacción con su receptor. El lokivetmab neutraliza la IL-31 circulante libre antes de que se fije en su complejo receptor IL-31RA/OSMR, interrumpiendo la transmisión de la señal pruriginosa (Gonzales 2013). El bloqueo de receptores de membrana constituye el segundo mecanismo: el anticuerpo se fija directamente sobre el receptor celular, impidiendo la unión del ligando endógeno. El nemolizumab (NEMLUVIO ND, Galderma) ilustra este mecanismo al dirigirse al receptor alfa de la IL-31 (IL-31RA) en lugar de a la propia citocina (Silverberg 2024). El tercer mecanismo implica las funciones efectoras del fragmento Fc: la citotoxicidad celular dependiente de anticuerpos recluta células NK y macrófagos, mientras que la citotoxicidad dependiente del complemento activa la cascada del complemento. Estos mecanismos se explotan en onco-dermatología, donde los anticuerpos anti-PD-1 y anti-CTLA-4 restauran la respuesta inmunitaria antitumoral (Larkin 2019).

1.4 Propiedades farmacocinéticas

La semivida de los anticuerpos monoclonales, típicamente comprendida entre 14 y 21 días según la subclase de IgG y la especie, permite intervalos de inyección espaciados, generalmente mensuales o bimensuales. Esta propiedad farmacocinética representa una ventaja en términos de cumplimiento terapéutico respecto a los tratamientos orales diarios. La vía subcutánea es la vía de administración de elección para la mayoría de los anticuerpos monoclonales en dermatología, tanto humana como veterinaria. El lokivetmab presenta una semivida de eliminación de aproximadamente 16 días en el perro, compatible con una inyección mensual (Michels 2016). La vía intravenosa se reserva para determinadas indicaciones específicas, como el infliximab en la psoriasis o el spesolimab en los brotes de psoriasis pustulosa generalizada.

La inmunogenicidad constituye el principal factor limitante. La formación de anticuerpos antifármaco (ADA) puede reducir las concentraciones séricas y la eficacia clínica. Para el lokivetmab, la tasa de ADA se sitúa entre el 2,1 y el 2,6 % de los perros tratados, con consecuencias clínicas limitadas (Moyaert 2017). La caninización y la felinización tienen como objetivo reducir esta inmunogenicidad minimizando la proporción de secuencias proteicas ajenas a la especie tratada.

1.5 Ventajas y limitaciones terapéuticas

La alta especificidad de diana constituye la principal ventaja de los anticuerpos monoclonales frente a los inmunosupresores clásicos. Al dirigirse únicamente a una sola citocina o un solo receptor, estas moléculas limitan los efectos no deseados responsables de la toxicidad de los corticoides (atrofia cutánea, poliuria-polidipsia, calcinosis cutánea) y de los inhibidores de calcineurina (trastornos gastrointestinales, hipertricosis). El lokivetmab es la molécula de elección en zonas endémicas de leishmaniosis, ya que no altera la respuesta Th1 vital frente al parásito, evitando los riesgos asociados a los corticoides. El perfil general de seguridad del producto está además documentado por Gober et al. (2022).

Las limitaciones son principalmente de orden económico y logístico. El coste de producción de los anticuerpos monoclonales, que implica sistemas de expresión en células de mamífero y una purificación compleja, sigue siendo elevado. En Francia, el precio de una inyección de CYTOPOINT varía según el peso del perro y la dosis requerida, lo que representa una carga financiera significativa para los propietarios en tratamiento a largo plazo. La restricción de especie en medicina veterinaria obliga a desarrollar anticuerpos específicos para cada especie diana: un anticuerpo caninizado no puede administrarse al gato sin riesgo de inmunogenicidad grave, y viceversa. El mercado veterinario, de menor tamaño que el humano, alarga los plazos de retorno de la inversión y limita el número de moléculas en desarrollo.

No obstante, conviene relativizar este argumento económico. Si el coste de los anticuerpos monoclonales veterinarios puede parecer elevado, sigue siendo considerablemente inferior al practicado en medicina humana, donde biológicos comparables alcanzan varios miles de euros por inyección. Además, el análisis del coste real debe integrar la carga financiera de las crisis: un brote grave de dermatitis atópica implica consultas, antibioterapias repetidas para las piodermatitis secundarias y tratamientos antifúngicos, cuya suma a lo largo de varios años supera con frecuencia la de un tratamiento preventivo estructurado. Un enfoque proactivo mediante anticuerpos monoclonales, que garantice un control continuo del prurito y de la inflamación, reduce la frecuencia y la gravedad de estos episodios y limita los gastos imprevisibles relacionados con las complicaciones infecciosas.

2. Los Anticuerpos Monoclonales en Dermatología Veterinaria: Cytopoint (lokivetmab) – Laboratorio Zoetis

2.1.1 Historia y desarrollo

Antes de 2016, el manejo de la dermatitis atópica canina se basaba en los glucocorticoides, la ciclosporina y el oclacitinib (APOQUEL ND, Laboratorio Zoetis), un inhibidor de JAK1 comercializado en 2014. La necesidad de un tratamiento inyectable de larga duración de acción, exento de los efectos indeseables de los corticoides y que no requiriera una administración diaria, no estaba cubierta. El laboratorio Zoetis desarrolló el lokivetmab a partir de su plataforma de anticuerpos caninizados, dirigidos contra la IL-31, citocina pruriginosa cuyo papel central en la dermatitis atópica canina había sido establecido por los trabajos de Gonzales et al. en 2013. La aprobación regulatoria por parte de la FDA (USDA) se obtuvo en diciembre de 2016, seguida de la autorización de comercialización por la EMA en 2017 (Michels 2016). En Francia, el medicamento veterinario está disponible desde 2017 bajo prescripción veterinaria, suministrado en solución inyectable en vial monodosis de 1 ml.

2.1.2 Estructura molecular y caninización

El lokivetmab es un anticuerpo monoclonal caninizado de la clase IgG, con un peso molecular de aproximadamente 150 kDa. El proceso de caninización consiste en injertar las CDR del anticuerpo murino parental sobre un esqueleto de IgG canina, conservando la especificidad de unión para la IL-31 canina (afinidad del orden nanomolar) y minimizando al mismo tiempo la inmunogenicidad en el perro. El lokivetmab es un anticuerpo monoclonal caninizado expresado mediante técnicas recombinantes en células de ovario de hámster chino (células CHO), lo que garantiza una glicosilación postraducional adecuada y una homogeneidad del producto final (Michels 2016).

2.1.3 Mecanismo de acción

La IL-31 es la citocina pruriginosa central en la dermatitis atópica canina. La IL-31 es producida principalmente por los linfocitos Th2 activados y las células linfoides innatas de tipo 2 (ILC2). Los mastocitos y ciertas poblaciones macrofágicas también pueden ser una fuente, aunque su contribución relativa está menos bien documentada en la dermatitis atópica canina espontánea (Marsella 2021). La fijación de la IL-31 en su receptor activa la vía de señalización JAK/STAT, principalmente a través de JAK1 (asociado a IL-31RA) y JAK2 (Gonzales 2013). El lokivetmab neutraliza la IL-31 libre circulante antes de su fijación en el complejo IL-31RA/OSMR, interrumpiendo la cascada de señalización en sentido ascendente. Esta neutralización detiene el prurito y reduce las lesiones cutáneas secundarias, que se automantienezan por la excoriación mecánica.

2.1.4 Farmacocinética y farmacodinamia

La semivida de eliminación del lokivetmab en el perro es de aproximadamente 16 días, compatible con un intervalo de inyección de 4 a 8 semanas según la respuesta clínica individual. El volumen de distribución es reducido, típico de los anticuerpos monoclonales con distribución principalmente intravascular e intersticial. La correlación entre los niveles séricos de lokivetmab y la inhibición del prurito ha sido demostrada en los estudios de dosis-respuesta: la dosis de 1 mg/kg SC corresponde al umbral de eficacia óptima identificado desde la fase preclínica (Gadeyne 2014). El peso corporal influye directamente en la posología, ajustándose la dosis en función del peso para mantener una concentración sérica eficaz. El medicamento veterinario está disponible en solución inyectable en viales de 10, 20, 30 y 40 mg/ml, cada uno conteniendo 1 ml, lo que permite adaptar la dosis al peso del perro.

2.1.5 Protocolo de uso

Las indicaciones oficiales del lokivetmab son el tratamiento del prurito asociado a la dermatitis alérgica y el tratamiento de las manifestaciones clínicas de la dermatitis atópica. La posología mínima recomendada es de 1 mg/kg por vía subcutánea (SC), en inyección mensual, cada 4 semanas según la respuesta clínica. El contenido del vial debe ser administrado por vía subcutánea por un veterinario. La autoinyección por parte del propietario no está prevista en la ficha técnica. En modelos experimentales de provocación pruriginosa mediante IL-31 recombinante, se observa una inhibición del rascado a partir de las 8 horas siguientes a la inyección. En condiciones clínicas, una reducción del prurito se percibe típicamente en las 24 a 48 horas (Fleck 2021). La asociación con otros tratamientos de la dermatitis atópica es posible y se practica con frecuencia. El lokivetmab puede combinarse con el oclacitinib (APOQUEL ND, Laboratorio Zoetis), la ciclosporina o antiinflamatorios en caso de necesidad, en el contexto de un enfoque multimodal recomendado por las guías ICADA 2023.

2.1.6 Resultados de los estudios clínicos pivotales

El estudio pivotal de Michels et al., publicado en 2016, es un ensayo multicéntrico aleatorizado controlado frente a placebo, realizado en perros atópicos en condiciones de campo. A la dosis de 0,5 a 2 mg/kg SC, el lokivetmab redujo la puntuación de prurito (PVAS) frente al placebo desde los primeros días. El CADESI-03, puntuación de gravedad lesional, también mostró una mejora significativa en el grupo tratado (Michels 2016).

El estudio de Moyaert et al. en 2017, que comparó el lokivetmab con la ciclosporina en doble ciego, demostró la no inferioridad del lokivetmab en la reducción del prurito en el día 28, con un perfil de efectos indeseables favorable. La tasa de anticuerpos antifármaco (ADA) fue del 2,1 % (3 perros de 142), de los cuales 2 casos fueron transitorios sin consecuencias clínicas (Moyaert 2017).

El estudio de Marsella et al. en 2018 confirmó la eficacia del lokivetmab sobre las lesiones cutáneas medidas por el CADESI-04, con una mejora paralela de la calidad de vida de los propietarios.

El estudio de Tamamoto-Mochizuki et al. evaluó una estrategia de terapia proactiva de mantenimiento con lokivetmab en perros atópicos previamente controlados con otros antialérgicos, mostrando que un cuarto de los perros no presentó ningún brote durante al menos un año en monoterapia con lokivetmab, con una mediana de tiempo hasta la recaída de 63 días tras la suspensión de los tratamientos convencionales (Tamamoto-Mochizuki 2019).

2.1.7 Resultados de los estudios post-AMM y en vida real

Un estudio del laboratorio Zoetis realizado entre 2019 y 2020 aseguró un seguimiento a largo plazo de 12 meses en perros tratados con lokivetmab. Se confirmó la persistencia de la eficacia, con una tasa de satisfacción de los propietarios superior al 90 % (Gober 2022).

El estudio a largo plazo de Gober et al., publicado en 2025, siguió una cohorte de 75 perros atópicos tratados con la posología de la AMM americana (al menos 2 mg/kg cada 4 a 8 semanas según las necesidades) durante 12 meses. Los perros eran previamente elegibles para la fase de seguimiento a largo plazo tras haber alcanzado un PVAS inferior a 36 mm durante la fase inicial de tres inyecciones mensuales. A lo largo de todo el seguimiento, el 88 % de los perros mantuvo un PVAS medio inferior a 36 mm, y el 27 % conservó una puntuación PVAS inferior al 50 % de su valor inicial durante toda la duración del estudio. La satisfacción de los propietarios y su intención de continuar el tratamiento se declararon muy elevadas, y se observó una reducción del uso de tratamientos concomitantes (tópicos, corticoides u oclacitinib) a lo largo de todo el seguimiento, sin que ningún perro necesitara un tratamiento de rescate sistémico durante los 12 meses (Gober 2025).

Más allá del control del prurito, el tratamiento prolongado con lokivetmab se acompaña de una restauración mensurable de la función de barrera cutánea. Esta normalización se traduce en una disminución significativa de la pérdida transepidérmica de agua en las zonas lesionadas, paralelamente a una reducción de los parámetros biofísicos que reflejan la inflamación epidérmica (Marsella 2018). Asimismo, la reducción del cortisol piloso observada bajo tratamiento prolongado sugiere que el control del prurito y la ruptura del ciclo prurito-rascado reducen el estrés fisiológico sistémico impuesto por la dermatitis atópica canina, con un impacto favorable objetivado en la calidad de vida de los perros y de sus propietarios.

El estudio retrospectivo de Kasper et al., publicado en 2024 y realizado en 150 perros en condiciones de campo en la Universidad de Múnich (LMU), reportó una tasa de éxito global del 77 % (53/69 perros evaluables) con una reducción significativa del PVAS a largo plazo (p < 0,01). La probabilidad de fracaso disminuía con el aumento de la duración del tratamiento, lo que sugiere un beneficio acumulativo. El número de efectos indeseables fue bajo, con un 8 % de los perros presentando signos gastrointestinales o letargia (Kasper 2024).

El estudio de extensión con un seguimiento prolongado más allá de 12 meses confirma que una proporción elevada de perros tratados según los esquemas recomendados mantiene un prurito bien controlado a largo plazo, sin escapamiento terapéutico masivo. La necesidad de recurrir a cotratamientos como corticoides, ciclosporina o inhibidores de JAK disminuye notablemente con el lokivetmab, lo que permite simplificar los protocolos a largo plazo y limitar la exposición acumulativa a moléculas más tóxicas (Gober 2025).

2.1.8 Perfil de seguridad y efectos indeseables

Los efectos indeseables reportados en los estudios controlados son poco frecuentes y generalmente benignos. El dolor en el punto de inyección, los vómitos transitorios y la letargia constituyen los efectos más frecuentemente señalados, con una incidencia comparable al grupo placebo en los ensayos pivotales (Michels 2016). La ausencia de inmunosupresión sistémica representa una ventaja importante en los perros con alto riesgo infeccioso, en los perros de edad avanzada o en los sujetos con comorbilidades. Los datos de farmacovigilancia poscomercialización, procedentes de los sistemas de declaración de efectos indeseables veterinarios, confirman el perfil de tolerancia favorable, sin señal inesperada tras varios años de comercialización. Los casos particulares de insuficiencia renal, insuficiencia hepática, gestación o lactancia no son objeto de contraindicaciones formales en la ficha técnica, aunque los datos siguen siendo limitados en estas poblaciones.

Análisis transcriptómicos recientes de biopsias cutáneas de perros atópicos tratados con lokivetmab han demostrado que el bloqueo selectivo de la IL-31 no se acompaña de una supresión global de las respuestas inmunitarias cutáneas. Tras provocación alergénica controlada, los perfiles de expresión de citocinas y quimiocinas implicadas en la defensa antiinfecciosa y la respuesta de fase aguda se mantienen preservados, mientras que las vías estrechamente ligadas al prurito y al eje IL-31 están significativamente moduladas. Estos resultados confirman, a nivel molecular, que esta bioterapia no provoca una inmunosupresión sistémica generalizada, incluso en uso proactivo prolongado (Tamamoto-Mochizuki 2023).

2.1.9 Lugar en la estrategia terapéutica global de la dermatitis atópica canina

El lokivetmab es una de las opciones terapéuticas principales para el control sintomático de la dermatitis atópica canina, junto a los glucocorticoides, la ciclosporina y los inhibidores de las janus quinasas. La elección entre CYTOPOINT y APOQUEL se basa en criterios de decisión clínicos: el lokivetmab se prefiere cuando el propietario desea evitar una administración oral diaria, en perros con riesgo infeccioso, o en asociación con otros tratamientos. El oclacitinib ofrece un inicio de acción ligeramente más rápido (4 horas), pero requiere una toma oral dos veces al día en la fase de inducción y luego diaria. En el tratamiento de las crisis, el lokivetmab proporciona una respuesta en menos de 48 horas con una cobertura de al menos 4 semanas. En el tratamiento de fondo continuo, el intervalo de 4 a 8 semanas según la respuesta individual garantiza un control duradero con un número reducido de preocupaciones relacionadas con la seguridad a largo plazo (Eisenschenk 2024).

Las recomendaciones más recientes posicionan de manera más clara el lokivetmab como opción de primera intención en perfiles caninos bien definidos: cachorros en los que los inhibidores de JAK están contraindicados, animales con comorbilidades infecciosas o antecedentes neoplásicos que hacen los inmunosupresores clásicos menos deseables, así como perros de edad avanzada y frágiles en los que la seguridad a largo plazo es prioritaria. En estas situaciones, la combinación de una eficacia rápida sobre el prurito, la posibilidad de uso en modo proactivo y un perfil de tolerancia sistémica favorable justifica una elección prioritaria (Olivry 2015) (Eisenschenk 2024).

2.2 Desarrollo

El tirnovetmab (Befrena, Laboratorio Elanco) es el segundo anticuerpo monoclonal anti-IL-31 canino, desarrollado por Elanco y aprobado por la USDA el 31 de diciembre de 2025. El lanzamiento comercial en los Estados Unidos está previsto para el primer semestre de 2026, encontrándose el estatus regulatorio ante la EMA en proceso de evaluación. La llegada de este segundo anticuerpo monoclonal caninizado a un mercado estadounidense de dermatología canina estimado en 1,3 mil millones de dólares es testimonio del dinamismo de este segmento terapéutico (Elanco Animal Health 2025).

3. Los Anticuerpos Monoclonales Comercializados en Dermatología Humana

La historia de los anticuerpos monoclonales en dermatología humana comienza en 1975, cuando Köhler y Milstein desarrollaron la tecnología de los hibridomas, abriendo el camino hacia la producción de anticuerpos dirigidos contra dianas moleculares precisas. Frenada en un primer momento por la inmunogenicidad de los anticuerpos murinos, la revolución terapéutica no se hace clínicamente accesible hasta los años 1990, gracias a las técnicas de humanización desarrolladas por Greg Winter desde 1988, que reducen drásticamente las reacciones antifármaco. En dermatología, la introducción del omalizumab (anti-IgE) en la urticaria crónica y luego del dupilumab (anti-IL-4Rα) en 2017 en la dermatitis atópica grave del adulto marca un giro decisivo, confirmando que la focalización precisa en citocinas clave de la respuesta Th2 permite obtener remisiones profundas hasta entonces inaccesibles con los tratamientos convencionales. Este enfoque, progresivamente extendido a la psoriasis con los anti-TNF y luego los anti-IL-17 y anti-IL-23, ha transformado radicalmente el manejo de las dermatosis inflamatorias crónicas graves.

3.1 Anticuerpos monoclonales en la dermatitis atópica

3.1.1 Dupilumab

El dupilumab (DUPIXENT ND, Sanofi/Regeneron) es un anticuerpo humano dirigido contra la subunidad alfa del receptor de la IL-4 (IL-4Rα), bloqueando simultáneamente la señalización de la IL-4 y de la IL-13, dos citocinas Th2 centrales en la fisiopatología de la dermatitis atópica. La AMM de la EMA se obtuvo en 2017 para la dermatitis atópica moderada a grave del adulto, con extensiones a adolescentes (a partir de 12 años), niños (a partir de 6 años) y lactantes (a partir de 6 meses). Los estudios SOLO 1 y SOLO 2 demostraron un EASI-75 en la semana 16 del 44 al 51 % frente al 12-15 % con placebo, con una mejora significativa del prurito desde la primera semana. El estudio CHRONOS confirmó el mantenimiento de la eficacia a las 52 semanas en asociación con dermocorticoides. La posología estándar en el adulto es de 300 mg SC cada 2 semanas tras una dosis de carga de 600 mg. Los efectos indeseables más frecuentes son las conjuntivitis (aproximadamente el 10 %) y las reacciones en el lugar de inyección (Simpson 2016).

3.1.2 Tralokinumab

El tralokinumab (ADTRALZA ND, Leo Pharma) es un anticuerpo humano anti-IL-13, con una AMM de la EMA obtenida en 2021 para la dermatitis atópica moderada a grave del adulto. Los estudios pivotales ECZTRA 1, 2 y 3 reportaron un IGA 0/1 en la semana 16 del 15,8 al 22,2 % en monoterapia y un EASI-75 del 25 al 33 %. Los datos de vida real europeos, disponibles desde 2023, confirman la eficacia en la práctica habitual con un perfil de tolerancia favorable, incluyendo menos conjuntivitis que con el dupilumab (Wollenberg 2021).

3.1.3 Lebrikizumab

El lebrikizumab (EBGLYSS ND, Lilly) es un anticuerpo humanizado anti-IL-13 de alta afinidad, con una AMM de la EMA obtenida en 2023. Los estudios ADvocate 1 y 2 demostraron un EASI-75 en la semana 16 del 58,8 % y 52,1 % respectivamente, con un IGA 0/1 del 43,1 % y 33,2 %. El estudio ADhere confirmó la eficacia en asociación con dermocorticoides. Los datos franceses de 2024-2025 procedentes de los primeros meses de comercialización confirman una tolerancia favorable, con un intervalo de inyección de 4 semanas en inducción y luego de 2 semanas en mantenimiento (Silverberg 2023).

Las extensiones de ensayos clínicos que abarcan varios años de tratamiento con anticuerpos anti-IL-13 de alta afinidad muestran un mantenimiento del control de la dermatitis atópica moderada a grave. En una amplia proporción de pacientes que obtuvieron una respuesta inicial, los niveles de respuesta EASI (Eczema Area and Severity Index) permanecen estables hasta tres o cuatro años con esquemas de mantenimiento aligerados, frecuentemente con un espaciado mensual de las inyecciones. Esta durabilidad se acompaña de un perfil de tolerancia globalmente estable, sin aparición de nuevas señales importantes, lo que consolida el lugar de estas moléculas como tratamientos de fondo de muy larga duración (Guttman-Yassky 2026) (Weidinger 2026).

3.1.4 Nemolizumab

El nemolizumab (NEMLUVIO ND, Galderma; MITCHGA ND en Japón, Maruho/Chugai) es un anticuerpo humanizado de la clase IgG2 dirigido contra el receptor alfa de la IL-31 (IL-31RA), inhibiendo directamente la señalización de la IL-31, citocina neuroinmune responsable del prurito, la inflamación y la desregulación epidérmica. La AMM de la EMA se obtuvo en febrero de 2025 para la dermatitis atópica moderada a grave a partir de 12 años y para el prurigo nodular moderado a grave del adulto. La FDA aprobó el nemolizumab en diciembre de 2024 para la dermatitis atópica y en agosto de 2024 para el prurigo nodular. En Japón, el nemolizumab se comercializa bajo el nombre de MITCHGA desde 2022.

Los estudios de fase III ARCADIA 1 y ARCADIA 2 aleatorizaron a 1.728 pacientes (2:1 nemolizumab frente a placebo) que recibían 30 mg SC cada 4 semanas (dosis de carga de 60 mg) en asociación con dermocorticoides. En la semana 16, la puntuación IGA (Investigator Global Assessment) fue del 36 % y 38 % en los grupos de nemolizumab de ARCADIA 1 y 2 respectivamente, frente al 25 % y 26 % con placebo. La tasa de EASI-75 fue del 44 % y 42 % respectivamente (Silverberg 2024). La mejora del prurito era perceptible desde la primera semana, con una reducción significativa de los trastornos del sueño en la semana 16.

El paralelismo con el CYTOPOINT veterinario es directo: ambas moléculas se dirigen a la misma vía IL-31, una neutralizando la citocina (lokivetmab) y la otra bloqueando su receptor (nemolizumab). Este vínculo traslacional ilustra la convergencia de los enfoques entre dermatología humana y veterinaria.

Los resultados combinados de los programas ARCADIA y OLYMPIA muestran que el bloqueo del receptor de la IL-31 proporciona un alivio rápido y profundo del prurito, con una mejora notable de los trastornos del sueño desde las primeras semanas. Las extensiones a más largo plazo indican que la mayoría de los pacientes mantienen sus respuestas clínicas más allá del primer año de tratamiento, consolidando el posicionamiento regulatorio del nemolizumab como opción sistémica principal en las formas moderadas a graves de dermatitis atópica y de prurigo nodular (Silverberg 2024). En Francia, el nemolizumab está indicado y financiado desde 2025, posicionado en segunda línea de tratamiento sistémico tras fracaso, intolerancia o contraindicación a la ciclosporina en el adulto, y en primera línea en el adolescente a partir de 12 años (HAS 2025).

3.2 Anticuerpos monoclonales en onco-dermatología

3.2.1 Anti-PD-1

El pembrolizumab (KEYTRUDA ND, MSD) y el nivolumab (OPDIVO ND, BMS) son anticuerpos humanizados anti-PD-1 que restauran la actividad citotóxica de los linfocitos T contra las células tumorales que expresan PD-L1. La AMM de la EMA para el melanoma avanzado data de 2015. El estudio KEYNOTE-006 demostró una tasa de supervivencia global a 5 años del 38,7 % con pembrolizumab, frente al 31,0 % con ipilimumab. El estudio CheckMate 066 reportó una supervivencia global a 5 años del 39 % con nivolumab en monoterapia en el melanoma no tratado (Larkin 2019).

3.2.2 Anti-CTLA-4: ipilimumab

El ipilimumab (YERVOY ND, BMS) es un anticuerpo humano anti-CTLA-4, primer inhibidor de punto de control inmunitario aprobado en oncología (AMM melanoma 2011). El estudio MDX010-20 demostró una mejora de la supervivencia global en el melanoma avanzado. La asociación de ipilimumab y nivolumab, evaluada en el estudio CheckMate 067, reportó una tasa de supervivencia global a 5 años del 52 %, la más alta alcanzada en el melanoma avanzado, a costa de una toxicidad inmunomediada significativa (Larkin 2019).

3.2.3 Mogamulizumab

El mogamulizumab (POTELIGEO ND, Kyowa Kirin) es un anticuerpo humanizado anti-CCR4, con una AMM de la EMA obtenida en 2018 para la micosis fungoide y el síndrome de Sézary. El estudio MAVORIC demostró una mejora de la supervivencia sin progresión frente al vorinostat (7,7 meses frente a 3,1 meses) en estos linfomas T cutáneos (Kim 2018).

3.2.4 Cemiplimab

El cemiplimab (LIBTAYO ND, Sanofi/Regeneron) es un anticuerpo humano anti-PD-1 con AMM de la EMA para el carcinoma epidermoide cutáneo avanzado (2019) y el carcinoma basocelular avanzado (2021). Los estudios EMPOWER-CSCC-1 y EMPOWER-BCC-1 reportaron tasas de respuesta objetiva del 46,1 % en el carcinoma epidermoide y del 31 % en el carcinoma basocelular, con respuestas duraderas (Migden 2018).

3.3 Otras indicaciones en Dermatología humana

3.3.1 Anticuerpos monoclonales en la psoriasis en placas

3.3.1.1 Anti-TNF-alfa

Los anti-TNF-alfa representan la primera generación de bioterapias en dermatología humana. El adalimumab (HUMIRA ND, AbbVie), el infliximab (REMICADE ND, Janssen) y el certolizumab pegol (CIMZIA ND, UCB) se dirigen al TNF-alfa según modalidades diferentes: anticuerpo humano SC bimensual, anticuerpo quimérico IV cada 8 semanas y fragmento Fab pegilado sin paso transplacentario. La tasa de respuesta PASI (Psoriasis Area and Severity Index) en la semana 16 varía del 50 al 80 %. Su perfil de tolerancia incluye un mayor riesgo infeccioso, en particular tuberculoso (Menter 2019).

3.3.1.2 Anti-IL-17A

El secukinumab (COSENTYX ND, Novartis, AMM 2015) y el ixekizumab (TALTZ ND, Lilly, AMM 2016) se dirigen a la IL-17A en la psoriasis moderada a grave. Los estudios ERASURE y FIXTURE demostraron un PASI 75 en la semana 12 del 81,6 % y 77,1 % con secukinumab (Langley 2014), mientras que los estudios UNCOVER reportan un PASI 90 del 70,9 % con ixekizumab (Gordon 2016). El perfil de tolerancia de los anti-IL-17A incluye un riesgo de candidiasis mucocutáneas (4-7 %) y de enfermedades inflamatorias intestinales.

3.3.1.3 Anti-IL-17A/F: bimekizumab

El bimekizumab (BIMZELX ND, UCB) es un anticuerpo humanizado que neutraliza tanto la IL-17A como la IL-17F, con una AMM de la EMA obtenida en 2023 para la psoriasis en placas moderada a grave. Los estudios BE VIVID, BE READY y BE SURE demostraron tasas de respuesta PASI 90 en la semana 16 superiores al 85 %, superiores al secukinumab y al ustekinumab en las comparaciones directas. La doble neutralización IL-17A/F confiere una mayor eficacia en las formas resistentes, a costa de una incidencia más elevada de candidiasis orales, del orden del 7 al 16 % según los estudios (Reich 2021).

3.3.1.4 Anti-IL-12/23 (anti-p40): ustekinumab

El ustekinumab (STELARA ND, Janssen) es un anticuerpo humano dirigido contra la subunidad p40 común a la IL-12 y a la IL-23, con una AMM de la EMA obtenida en 2009. Los estudios PHOENIX 1 y PHOENIX 2, con un seguimiento actualmente superior a 15 años, demostraron tasas de PASI 75 en la semana 12 del 67 al 76 % y un mantenimiento de la eficacia a largo plazo. La posología de 45 mg SC (pacientes con menos de 100 kg) o 90 mg SC (pacientes de 100 kg o más) en las semanas 0 y 4, luego cada 12 semanas, ofrece uno de los intervalos de inyección más espaciados en dermatología (Papp 2008).

3.3.1.5 Anti-IL-23 (anti-p19)

El guselkumab (TREMFYA ND, Janssen, AMM 2017), el risankizumab (SKYRIZI ND, AbbVie, AMM 2019) y el tildrakizumab (ILUMETRI ND, Almirall, AMM 2018) se dirigen específicamente a la subunidad p19 de la IL-23, sin bloquear la IL-12. Los ensayos IMMhance (risankizumab), UltIMMa (risankizumab) y reSURFACE (tildrakizumab) reportaron tasas de respuesta PASI 90 en la semana 16 del 72 al 75 % para el risankizumab, posicionándolo entre los tratamientos más eficaces de la psoriasis en placas. El intervalo de inyección de 12 semanas en la fase de mantenimiento es una ventaja en términos de cumplimiento (Gordon 2018).

3.3.2 Anticuerpos monoclonales en la urticaria crónica espontánea

El omalizumab (XOLAIR ND, Novartis/Genentech) es un anticuerpo humanizado anti-IgE, inicialmente desarrollado en el asma alérgica, con una extensión de indicación en dermatología obtenida en 2014 para la urticaria crónica espontánea resistente a los antihistamínicos. El mecanismo se basa en la unión a las IgE libres circulantes, reduciendo su fijación en los receptores FcεRI de los mastocitos y basófilos. Los estudios ASTERIA I y II y GLACIAL demostraron una reducción significativa de la puntuación de actividad de la urticaria (UAS7) a la dosis de 300 mg SC cada 4 semanas, con una tasa de respuesta completa (UAS7 = 0) del 34 al 44 % en la semana 12. El omalizumab se posiciona en tercera línea terapéutica tras el fracaso de los antihistamínicos a dosis estándar y luego a dosis cuadruplicada (Maurer 2013).

3.3.3 Anticuerpos monoclonales en la psoriasis pustulosa generalizada

El spesolimab (SPEVIGO ND, Boehringer Ingelheim) es un anticuerpo humanizado anti-receptor de la IL-36 (IL-36R), con una AMM de la EMA obtenida en 2023 para el tratamiento de los brotes de psoriasis pustulosa generalizada, enfermedad huérfana rara. El estudio Effisayil-1 demostró una resolución pustulosa completa en el día 7 en el 54 % de los pacientes tratados con 900 mg IV en dosis única, frente al 6 % con placebo (p < 0,001). Los datos sobre el tratamiento de fondo y la prevención de los brotes están siendo evaluados en los estudios de fase III (Bachelez 2019).

Los datos del ensayo Effisayil-2, dedicado a la prevención de los brotes, muestran que un esquema de administración subcutánea regular de spesolimab permite reducir notablemente el riesgo de un nuevo brote grave. A lo largo de casi un año de seguimiento, una amplia mayoría de pacientes tratados permanecen libres de recidiva, mientras que una proporción importante de sujetos bajo placebo presenta al menos un episodio recidivante. En los respondedores, el estado cutáneo se mantiene frecuentemente próximo a la normalidad, con una puntuación de gravedad muy baja y una mejora duradera de las puntuaciones de calidad de vida (Thaci 2024).

3.3.4 Anticuerpos monoclonales en la hidradenitis supurativa

3.3.4.1 Secukinumab

El secukinumab (COSENTYX ND, Novartis) obtuvo una extensión de indicación AMM de la EMA en 2023 para la hidradenitis supurativa moderada a grave. Los estudios SUNSHINE y SUNRISE demostraron una respuesta clínica (HiSCR) en la semana 16 del 42 al 46 % a la dosis de 300 mg SC cada 2 semanas, significativamente superior al placebo. La posología específica para esta indicación es más elevada que en la psoriasis, con un intervalo de inyección de 2 semanas (Kimball 2023).

3.3.4.2 Bimekizumab

El bimekizumab (BIMZELX ND, UCB) recibió una extensión de indicación AMM de la EMA en 2024 para la hidradenitis supurativa. Los estudios BE HEARD I y II reportaron tasas de respuesta HiSCR en la semana 16 comparables o superiores al secukinumab, con el beneficio de la doble neutralización IL-17A/F.

Los datos de seguimiento prolongado de los ensayos BE HEARD I y II confirman que el doble bloqueo de la IL-17A y la IL-17F permite mantener tasas elevadas de respuestas HiSCR profundas a lo largo de varios años, con una frecuencia baja de recaídas graves, a costa de un aumento esperado pero manejable de las candidiasis mucocutáneas. La instauración precoz de estas bioterapias parece especialmente determinante para limitar la formación de lesiones fibrosas y de secuelas cicatriciales irreversibles (Kimball 2024).

3.3.5 Anticuerpos monoclonales en las afecciones bullosas

El dupilumab (DUPIXENT ND, Sanofi/Regeneron) obtuvo una extensión de indicación AMM de la EMA en 2022 para el penfigoide ampolloso del adulto. El estudio LIBERTY-BP SOL demostró una reducción significativa de la actividad de la enfermedad, medida por la puntuación BPDAI, con un mecanismo anti-IL-4/IL-13 dirigido a la componente Th2 del penfigoide. Esta extensión ilustra la versatilidad de las bioterapias dirigidas a la vía Th2 (Abdat 2022).

4. Desarrollos en Curso en Dermatología Veterinaria

4.1 Anticuerpos monoclonales para el síndrome atópico cutáneo felino

4.1.1 Laguna terapéutica actual en el gato

Aunque ningún anticuerpo monoclonal está aún aprobado específicamente para el síndrome atópico cutáneo felino, la plataforma tecnológica de “felinización” ya es clínicamente madura y validada por el éxito del frunevetmab (SOLENSIA, Laboratorio Zoetis). El tratamiento de la dermatitis atópica felina se basa en los glucocorticoides (prednisolona, metilprednisolona) y la ciclosporina. La ausencia de una alternativa biológica específica para el gato constituye una laguna terapéutica considerable, especialmente dado que la dermatitis atópica felina representa un motivo de consulta frecuente en la práctica habitual. La prevalencia exacta de la dermatitis atópica felina resulta difícil de establecer debido a la complejidad del diagnóstico diferencial en el gato, pero las estimaciones sugieren que afecta al 12-15 % de los gatos que presentan prurito crónico. Las preparaciones a base de corticoides, aunque ampliamente utilizadas, exponen al gato a un mayor riesgo de diabetes mellitus, en particular en razas predispuestas como el Burmés.

4.1.2 Limitaciones de la felinización de los anticuerpos terapéuticos

La felinización de un anticuerpo monoclonal, proceso análogo a la caninización pero adaptado al gato, implica la sustitución de las regiones constantes por secuencias de IgG felinas. Los desafíos técnicos incluyen la menor disponibilidad de secuencias genómicas de referencia, las particularidades del sistema inmunitario felino (en particular el metabolismo de las inmunoglobulinas) y los requisitos regulatorios propios de las nuevas entidades biológicas veterinarias. Los trabajos del Laboratorio Zoetis sobre la cartografía de los epítopos de la IL-31 felina revelaron que la IL-31 felina interactúa de forma independiente con el OSMR felino, a diferencia del modelo humano donde el OSMR solo une la IL-31 tras la formación del complejo con el IL-31RA. Esta particularidad molecular complica el desarrollo de anticuerpos anti-IL-31 felinos y requiere un enfoque específico (Gonzales 2020).

4.1.3 Candidatos anti-IL-31 felinizados en evaluación

Varios candidatos anti-IL-31 felinizados se encuentran en evaluación preclínica y clínica. Los datos publicados se limitan a la fase de caracterización molecular y a los estudios de unión in vitro. Ningún ensayo clínico de fase III en el gato ha sido hecho público hasta la fecha. El plazo de comercialización de un anticuerpo monoclonal felinizado anti-IL-31 se estima en 3-5 años en los escenarios más optimistas.

4.2 Novedades en la dermatitis atópica canina

4.2.1 Anti-IL-13 canino

Por analogía con el tralokinumab y el lebrikizumab en dermatología humana, el desarrollo de un anticuerpo monoclonal canino dirigido contra la IL-13 representa una pista terapéutica. La IL-13 está implicada en la disfunción de la barrera cutánea, la producción de moco y la fibrosis, mecanismos fisiopatológicos documentados en la dermatitis atópica canina. Ninguna molécula ha alcanzado aún la fase de ensayos clínicos.

4.2.2 Anti-IL-4/IL-13 canino

La diana dual de la vía Th2, por analogía con el dupilumab que bloquea simultáneamente la IL-4 y la IL-13 a través de IL-4Rα, constituye un enfoque de interés para la dermatitis atópica canina. Los datos preclínicos sobre la expresión de la IL-4 en las lesiones cutáneas de perros atópicos respaldan esta hipótesis. El desarrollo de un anticuerpo monoclonal canino anti-IL-4Rα se encuentra en fase exploratoria.

4.2.3 Anti-TSLP canino

La linfopoyetina estromal tímica (TSLP) es una alarmina epitelial iniciadora de la cascada Th2 en la dermatitis atópica. Su bloqueo en sentido ascendente de la cascada inflamatoria podría ofrecer un efecto terapéutico complementario a los anti-IL-31. El tezepelumab, anticuerpo humano anti-TSLP, ya está aprobado en el asma grave, y la transposición veterinaria está siendo estudiada.

4.2.4 Desarrollo

El tirnovetmab (Befrena, Laboratorio Elanco) es el segundo anticuerpo monoclonal anti-IL-31 canino, desarrollado por Elanco y aprobado por la USDA el 31 de diciembre de 2025. El lanzamiento comercial en los Estados Unidos está previsto para el primer semestre de 2026, encontrándose el estatus regulatorio ante la EMA en proceso de evaluación. La llegada de este segundo anticuerpo monoclonal caninizado a un mercado estadounidense de dermatología canina estimado en 1,3 mil millones de dólares es testimonio del dinamismo de este segmento terapéutico (Elanco Animal Health 2025).

4.3 Focalización en nuevas vías inflamatorias

4.3.1 Anti-IL-33 / anti-ST2 canino

La IL-33, alarmina liberada por los queratinocitos dañados, activa las células linfoides innatas de tipo 2 (ILC2) a través de su receptor ST2. Su bloqueo constituye una diana emergente en la dermatitis atópica canina, con estudios preclínicos en curso.

4.3.2 Anti-OX40 / anti-OX40L canino

La vía OX40/OX40L es objeto de dos enfoques: la focalización en el receptor mediante el rocatinlimab (anti-OX40), induciendo una depleción celular (Guttman-Yassky 2023), y el bloqueo del ligando mediante el amlitelimab (anti-OX40L), ofreciendo un bloqueo no depletante. La transposición veterinaria está contemplada pero sigue en fase conceptual (Guttman-Yassky 2023).

4.3.3 Anti-IgE canino y felino

La transposición del concepto del omalizumab (anti-IgE humano) al perro y al gato representa una pista para el tratamiento de la dermatitis atópica y la urticaria. Las IgE desempeñan un papel en la fisiopatología de la dermatitis atópica canina, pero la ausencia de un anticuerpo monoclonal caninizado o felinizado anti-IgE comercial limita este enfoque. Se están explorando estudios preclínicos sobre la viabilidad.

4.4 Anticuerpos monoclonales en onco-dermatología veterinaria

4.4.1 Mastocitomas caninos

Los mastocitomas caninos, tumores cutáneos más frecuentes en el perro, expresan el receptor c-KIT en el 15 al 40 % de los casos según el grado. Los inhibidores de tirosina quinasa (toceranib, masitinib) ya se dirigen a esta vía de señalización (London 2013). Estudios de prueba de concepto realizados con un anticuerpo humanizado dirigido contra el receptor KIT (KTN0158) mostraron, en el perro, una inhibición rápida y sostenida de la fosforilación de KIT en los mastocitos normales y tumorales. Esta inhibición se acompaña de una reducción significativa de la densidad mastocitaria cutánea y de respuestas objetivas en algunos mastocitomas espontáneos, con un perfil de tolerancia aceptable a las dosis probadas. Estos resultados refuerzan el interés de desarrollar anticuerpos caninizados anti-c-KIT como complementos o alternativas a los inhibidores de tirosina quinasa (London 2017).

4.4.2 Anti-PD-1 / anti-PD-L1 caninizados

La inmunoterapia mediante inhibición de los puntos de control inmunitario en oncología canina es objeto de investigaciones activas. El gilvetmab (Merck) es el primer anti-PD-1 autorizado por la USDA (Merck Animal Health 2025). Paralelamente, el estudio de Nakagawa et al. (2026) demostró que un biomarcador genómico, la inestabilidad de microsatélites (MSI-high), predice una mejor respuesta a la inmunoterapia en el perro, al igual que en el ser humano (Hoshino 2026).

4.4.3 Melanomas cutáneos y orales caninos

Los melanomas caninos, cutáneos y orales, representan una indicación potencial para los anticuerpos monoclonales anti-PD-1 caninizados. La vacuna de ADN contra el melanoma canino (ONCEPT ND, Merial/Boehringer Ingelheim), ya comercializada, abre el camino a la combinación de inmunoterapia vacunal y bloqueo de puntos de control inmunitario, reproduciendo el paradigma establecido en oncología humana.

4.5 Retos regulatorios y perspectivas

4.5.1 Marco regulatorio EMA y USDA

El marco regulatorio para las nuevas entidades biológicas veterinarias es distinto al de los medicamentos químicos. La EMA y la USDA evalúan la calidad, seguridad y eficacia según directrices específicas, incluyendo la caracterización molecular, la estabilidad y el seguimiento de la inmunogenicidad poscomercialización.

4.5.2 Modelo veterinario como modelo traslacional

La dermatitis atópica canina comparte con la dermatitis atópica humana mecanismos fisiopatológicos convergentes: disfunción de la barrera cutánea, desviación Th2 y papel central de la IL-31. El perro atópico constituye un modelo traslacional natural que contribuyó a la validación del bloqueo de la IL-31 incluso antes de la aprobación del nemolizumab en el ser humano, ilustrando el concepto de “One Health” aplicado a la dermatología.

Una revisión reciente de la literatura dedicada a los anticuerpos terapéuticos en el perro y el gato propone una visión global estructurada de los productos disponibles o en desarrollo, resumiendo los principales mecanismos de acción, las indicaciones validadas en dermatología, dolor osteoarticular, oncología y enfermedades infecciosas, así como los esquemas de administración y las señales de seguridad procedentes de los ensayos pivotales y de la farmacovigilancia internacional. Esta síntesis concluye que, a pesar de un número aún limitado de moléculas, los anticuerpos monoclonales ya ocupan un lugar central en el manejo de varias afecciones crónicas frecuentes y que su papel está llamado a ampliarse con la llegada de nuevas dianas (Wang 2025).

4.5.3 Mercado de los anticuerpos monoclonales veterinarios

El mercado mundial de los anticuerpos monoclonales veterinarios está en rápido crecimiento, con una tasa de crecimiento anual compuesto (TCAC) estimada en 14,2 % hasta 2032 según los análisis de mercado recientes. Este dinamismo está impulsado por la creciente demanda de tratamientos específicos, la creciente medicalización de los animales de compañía y el aumento del gasto veterinario en las economías desarrolladas. La llegada del tirnovetmab (BEFRENA) en 2026 confirma el atractivo de este mercado para la industria farmacéutica veterinaria. Las proyecciones apuntan hacia una duplicación, e incluso triplicación, del tamaño del mercado mundial entre mediados y finales de la década, con una contribución importante de la dermatología canina. En el plano regulatorio, los Estados Unidos distinguen los productos de finalidad inmunológica, regulados por el Center for Veterinary Biologics de la USDA, y los de finalidad no inmunitaria directa, competencia del Center for Veterinary Medicine de la FDA, imponiendo estrategias de desarrollo adaptadas a cada categoría (MarketsandMarkets 2025) (Grand View Research 2024).

Conclusión

La dermatología veterinaria y humana comparten un sustrato común de dianas moleculares, desde la vía IL-31 hasta las vías Th2, desde la IL-17 hasta los puntos de control inmunitario. La experiencia clínica acumulada desde 2016 con el lokivetmab (CYTOPOINT) en el perro ha precedido y enriquecido la comprensión del bloqueo de la IL-31 en el ser humano, ilustrando el potencial traslacional de la medicina veterinaria. En dermatología humana, la multiplicación de las bioterapias disponibles, que cubren la psoriasis, la dermatitis atópica, la urticaria crónica, la hidradenitis supurativa, las dermatosis bullosas y la onco-dermatología, ha transformado el manejo de las enfermedades cutáneas inflamatorias y tumorales.

Las pistas de investigación a corto y medio plazo en dermatología veterinaria incluyen el desarrollo de anticuerpos monoclonales felinizados anti-IL-31 para la dermatitis atópica felina, la focalización en nuevas citocinas (IL-13, IL-4, TSLP, IL-33) y la inmunoterapia mediante inhibidores de puntos de control en oncología cutánea canina. La evaluación comparativa sistemática del lokivetmab y el tirnovetmab en condiciones de campo, sobre cohortes de gran tamaño que incluyan razas predispuestas y puntuaciones de gravedad estandarizadas (CADESI-04, PVAS), es necesaria para refinar los criterios de elección terapéutica. La actualización de las recomendaciones ICADA, integrando estos nuevos datos, guiará la práctica en los próximos años.

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